Es uno de los dos locales que está sobre calle Alem, el de la ochava noroeste o del lado del centro. Este martes, un camión de mudanza se llevó sillas, mesas y heladeras de una esquina con una historia particular.

El tradicional Bar Blanco, de la ochava noroeste de la esquina de Alem y Pellegrini, cerró sus puertas esta semana a raíz de la difícil situación que enfrenta el sector desde el inicio de la pandemia. Este martes, un camión de mudanza se llevó sillas, mesas y heladeras de una esquina con una historia particular. Desde el Sindicato de Gastronómicos no confirmaron el cierre, pero informaron que este lunes habían tenido una audiencia en el Ministerio de Trabajo por la falta de cobro del salario del mes de marzo.

Ubicado en la ochava noroeste de la esquina de Alem y Pellegrini, es decir, del lado del centro, el bar era conocido por sus picadas, su chop de cerveza tirada y la pizza al molde en porciones.

El menú estaba lejos de ser ostentoso y respetaba los sabores tradicionales de la cocina que se completaban con una atención personalizada que llegaba en una cuenta escrita a mano. El Bar Blanco conservaba la mística de los bodegones tradicionales y su historia recorría el imaginario urbano con leyendas sobre una supuesta pelea entre hermanos o una rebelión de mozos para dar explicación al hecho de que hubiera dos bares con el mismo nombre a sólo una diagonal de distancia.

La versión más difundida es que la chopería Blanco Hermanos abrió sus puertas en 1922. En 2003, la familia vendió el fondo de comercio y alquiló la propiedad. Cinco años después, el nuevo titular del bar se mudó enfrente porque no podía sostener los costos del alquiler. Se llevó los muebles, algunos empleados y el nombre de bar Blanco.

Pero un grupo de mozos decidió continuar en el edificio original y seguir ofreciendo el sello distintivo de sus comidas. Algunos clientes empezaron a nombrarlo como “el bar de los mozos” y alimentó el mito sobre el origen del bar que esta semana cerró sus puertas.

Desde el Sindicato de Gastronómicos no confirmaron el cierre pero señalaron que este lunes tuvieron una audiencia en el Ministerio de Trabajo porque los titulares del bar adeudaban el salario de marzo a unos 10 empleados que trabajaban en el lugar. Según contaron, no se presentaron al encuentro, que se reprogramó para principios de junio.

“En el sector corre riesgo un 50 por ciento de los puestos de trabajo. Pedimos al Estado que regule la situación para evitar que los empresarios cierren y se vayan. Algunos se niegan a pagar a los empleados en este contexto, cuando el salario de un trabajador hoy representa un 17 por ciento de lo que costaba en marzo”, dijo a El Ciudadano Sergio Ricupero, desde el gremio Gastronómico.

“Que queden los buenos empresarios. Estamos en contra de los que se van u obligan a los empleados a renunciar”, agregó.

La voz empresaria

“Por el aislamiento sólo trabajamos con deliverys y representan un 10 por ciento de la venta total del negocio. En este esquema, de ese 10, el 95 por ciento se tramita por aplicaciones que hoy tienen comisiones de un tercio de la venta”, señaló, por su parte, Alejandro Pastore, desde la Asociación de Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Rosario (Aehgar).

Según explicó, desde la llegada de la pandemia las aplicaciones como Pedidos Ya, Glovo o Rappi imponen comisiones de un 35 por ciento más IVA sobre cada pedido.

“Antes representaban un 3 por ciento del total de la facturación, pero en este contexto pasó a ser de un 30 por ciento. Si bien permite vender más, el negocio se te escapa porque te transformás en un dependiente de la app. Si se cae el sistema, ese día no trabajas”, agregó y recordó que el sector emplea a unos 10 mil trabajadores en Rosario.

Pastore cuestionó el crecimiento de las aplicaciones de delivery “sin regulación”. “El Estado está ausente en el vínculo comercial con el cliente, tienen cadetes que no están en relación de dependencia y no fijan domicilio en provincia y municipio por lo que sólo tributan impuestos nacionales”, expresó.

Desde Aehgar recordaron que están trabajando en conjunto con el municipio para desarrollar un sistema de aplicaciones para las empresas gastronómicas, similar a Vidrieras en Red que funciona para los comercios.

“Desarrollar el servicio de manera individual es muy difícil. Estamos trabajando en una app de desarrollo local que sea una alternativa a las que existen en la actualidad. No queremos combatir el sistema, sino regularlo y utilizarlo. Pedimos que deje un margen laboral, que las empresas tributen lo que corresponda y que regularicen la situación de sus empleados. Hoy los únicos que ganan son las empresas de app”, aseguró.

Preparados

Desde el sector que nuclea a los gastronómicos presentaron un protocolo a las autoridades sanitarias provinciales y municipales para una futura reapertura.

“Si seguimos con los números que tenemos  y sin circulación viral debería haber condiciones para pensar en una apertura al menos en un 50 por ciento, pero las fechas dependen de las autoridades sanitarias. Las condiciones están camino a ser dadas, esperemos a ver qué pasa cuando termine esta fase y en base a eso ver si podemos llegar a una apertura en poco tiempo, respetando las condiciones de seguridad e higiene. Venimos trabajando con el protocolo de hoteleros y gastronómico para darle tranquilidad al cliente”, explicó Pastore.