La delicada tarea que realizan los especialistas para frenar la cadena de contagios cada vez que aparece un nuevo caso.

El viernes pasado, el empleado de una empresa de transporte tuvo un análisis positivo de Covid-19. La confirmación del caso puso en marcha a los profesionales que integran el Sistema de Epidemiología del municipio, que rápidamente iniciaron una exhaustiva reconstrucción de los últimos movimientos del paciente, que sigue el tratamiento en su casa. Actualmente se sigue también la evolución de una decena de personas que están cumpliendo con dos semanas de aislamiento preventivo en sus domicilios, ya que habían tenido un contacto estrecho con el trabajador. Según advierten, en esta etapa de la epidemia y con más actividades exceptuadas del aislamiento, las cadenas de contagios son también más amplias.

La búsqueda de los contactos estrechos de cada una de las personas con diagnóstico de coronavirus es una de las estrategias sanitarias recomendadas para evitar la proliferación de la enfermedad. Y es el mecanismo que se activó desde el primer caso confirmado en la ciudad, el 14 de marzo pasado.

La pormenorizada reconstrucción de los últimos movimientos de cada uno de los pacientes se volvió a poner en marcha hace una semana, cuando después de un veranito de 20 jornadas sin casos confirmados de coronavirus, se volvió a detectar la enfermedad en la ciudad.

Desde entonces, en Rosario se están siguiendo de cerca dos situaciones de contagios “en cluster”. Así se denomina cuando la transmisión de la enfermedad se inicia entre miembros de la familia de una persona positiva, sus círculos cercanos o a su entorno laboral. En ambos casos, los primeros infectados fueron trabajadores de servicios esenciales o de actividades exceptuadas del aislamiento obligatorio, con antecedentes de viaje a la ciudad de Buenos Aires y al área metropolitana de la provincia de Buenos Aires, los dos lugares del país con mayor circulación del virus.

“En la primera etapa de la enfermedad, la mayoría de los casos eran importados, tenían que ver con gente que viajaba a otros países y eran más sencillos, porque ni bien llegaban a su casa cumplían con la cuarentena y eran pocos los contactos estrechos o casuales. En esta segunda etapa, los casos tienen antecedentes de viaje a otras localidades del país, pero además las cadenas de transmisión son más extensas porque la cuarentena es más flexible, hay más movimiento y eso genera que todos estemos en contacto con más personas”, afirma la directora del Sistema Municipal de Epidemiología, Analía Chumpitaz.

Contactos cercanos

De acuerdo a los protocolos del Ministerio de Salud de la Nación, se considera contacto estrecho a cualquier persona que haya permanecido al menos quince minutos a una distancia menor a 2 metros con un caso confirmado de coronavirus mientras presentaba síntomas. En la definición, entra su grupo familiar, visitas o compañeros de trabajo.

Cada vez que se confirma un caso de Covid-19, los profesionales de epidemiología empiezan a reconstruir esta red de contactos e identifican a aquellas personas con probabilidad de haber adquirido la enfermedad. Si tienen algún síntoma (como fiebre, tos o dificultad para respirar, entre otras), se realizarán las pruebas de PCR para confirmar la enfermedad.

Si no presentan ningún malestar, se les indicará permanecer en su casa durante 14 días, evitando incluso salir de la habitación y sin recibir visitas. Recién después de cumplir este periodo asintomático podrá volver a la actividad.

Cada caso, una historia

“Cada nuevo caso confirmado abre una nueva investigación epidemiológica”, advierte Chumpitaz y destaca que el trabajo es siempre interdisciplinario, intersectorial e interjurisdiccional. El equipo de trabajo está integrado por 9 personas, médicos, psicólogos, estadísticas, bioquímicos y enfermeros que interactúan en forma constante con otras áreas del municipio y con el gobierno provincial.

Para la profesional, en esta etapa del desarrollo de la pandemia resulta fundamental este trabajo de detección precoz, de búsqueda de la noción de foco (dónde se contagió) y la posible cadena de transmisión (quienes se pueden haber contagiado) para cerrar los pasos al virus.

Por ejemplo, el caso confirmado el viernes fue de un hombre que trabajaba para una empresa de transporte. El empleado contagió a su vez a uno de sus hijos, quien trabajaba en una empresa. En la búsqueda de contactos, se detectó a un compañero del mismo sector con síntomas respiratorios, le hicieron el test de coronavirus y dio positivo. Y hay otras diez personas cumpliendo con el aislamiento en su hogar.

Según señala Chumpitaz, ese tipo de cadenas de trasmisión más largas son las que se esperan en esta segunda etapa de la pandemia. “Por eso —remarca— es fundamental la responsabilidad de cada uno para cumplir con las medidas de prevención, el uso correcto del tapabocas y el distanciamiento”. Y recuerda que fueron justamente las acciones preventivas —como el cumplimiento de la cuarentena— las que permitieron superar una primera etapa de la enfermedad, pero ahora viene otra etapa “en la que tenemos que ser aún más responsables”, confía.