El subsecretario de Asuntos Penales y Penitenciario, Héctor Acuña, salió al cruce de versiones periodísticas que lo incriminaban en un acto de abuso de autoridad.

Días pasados, se dio a conocer que el funcionario había sido interceptado por un control policial en un barrio de la zona norte de la ciudad de Santa Fe junto a una mujer,-  de quien se dijo que era pareja de un hombre privado de la libertad-, y, además, había “chapeado” frente a los policías con su rol en la función pública Acuña desmintió parte de las versiones, ya que confirmó su presencia en barrio San Agustín junto a una mujer de 62 años a quien visita con frecuencia ya es militante y amiga de la familia. Aseguró que no es la señora no tiene relación con ningún detenido y que no hizo uso de su rol de miembro del Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos de Santa Fe.

Según transcendió durante el fin de semana, Acuña al ser consultado por el móvil policial que circulaba por la zona, brindó la documentación que lo habilita a circular por ser funcionario provincial y que les consulto los nombres a los integrantes de la fuerza, pero no para hacer uso en contra de los mismos. El funcionario se dirigió a la dependencia policial, donde pidió corroborar los datos del personal que lo había interceptado. En esa circunstancia le confirmaron la información, pero no permitieron que pueda hablar con los efectivos. Todas las circunstancias se informaron a la Fiscalía de turno.

En declaraciones a la prensa, Acuña explicó que el hecho fue a las 23.40 aproximadamente, e indicó “todo esto se puede chequear porque está la hora en que yo recibo el llamado y control del GPS de a qué hora pasó el móvil por ahí, aparte llamé un testigo”. Describió la situación esgrimiendo que el policía le dijo “no te pongas nervioso”, a lo que respondió) “no, no me pongo nervioso, sólo que te expliqué que soy funcionario, tengo permiso para circular, me acaban de llamar, este auto es oficial, te mostré los papeles del auto, no hay nada que ocultar, yo te di toda la información, me gustaría saber quién me entrevista”.

Acto seguido el uniformado le dio el nombre, el cual él anotó y de ahí se dirigió a la cárcel de Las Flores. Sostuvo que se puede constatar a qué hora ingresó y a qué hora se retiró del lugar.  Además, agregó, “no me molesta lo que digan, pero trascendió de una manera aberrante”.

Por último, Acuña manifestó “para la gente que se pregunta por qué ese horario (al que se dirige a Las Flores), porque hasta las 23.30 los internos están dentro del pabellón, pero no de su celda, a esa hora cada interno entra a su celda, se traba su celda y queda cerrado el pabellón, entonces vos podés llamar al celador para que venga a la reunión, por eso el horario, voy siempre a esa hora y pueden constatarlo”.