En un comunicado, las cámaras que nuclean a los frigoríficos informaron que se cerró un aumento del 17% y aseguraron que no se fijó una suma adicional como anunció un sindicato.

La cadena de la carne fue exceptuada de la cuarentena pero aumentaron los costos por las medidas para prevenir el coronavirus.

La semana pasada, los trabajadores de la industria de la carne acordaron con las cámaras que representan a los frigoríficos un aumento del 17% que se divide en tres tramos: 6% en mayo, 6% en junio y 5% en julio. La paritaria se cerró con los referentes de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne.

Este martes, las cámaras publicaron un comunicado para aclarar que no se acordó una suma fija para mayo de $2.200 como informó en Twitter la Federación de Sindicatos de la Carne (Fesitcara), otra de las entidades gremiales del sector.

“Esa suma fija no existe y queremos aclarar el tema para que no haya confusión”, le explicó a Clarín Rural Daniel Urcía, presidente de Fifra (Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas).

En el comunicado, que firman -además de Fifra-, la Unión de la Industria Cárnica Argentina, la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe, la Cámara de la Industria Cárnica de Entre Ríos y la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne, se niega “enérgicamente los dichos expresados” por Fesitcara y se agrega que el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (Ceca) tampoco acordó el pago de una suma fija de $2.200 a sus trabajadores.

El presidente de Fifra también indicó que la situación de los frigoríficos es compleja, a pesar de que aumentó el consumo de carne y que es un sector que fue considerado esencial y está trabajando.

“Uno de los problemas es que el cuero perdió completamente su valor y también las menudencias. Los costos internos aumentaron por los protocolos para prevenir el coronavirus y que se consuma más no significa que haya rentabilidad, al menos con los precios actuales”, aseguró.