El Reino Unido planea aislar de forma localizada las zonas afectadas por futuros brotes de coronavirus, después que las normas de la cuarentena se relajen, anunció el ministro de Salud Matt Hancock.

En conferencia de prensa, el ministro dijo anoche que la capacidad de endurecer las restricciones sólo en las regiones afectadas por el brote será parte del plan de testeo, seguimiento y rastreo del sistema de salud público que se ampliará desde el 1 de junio.

Si bien no especificó un plazo, dijo que el sistema se lanzará en breve para contener los brotes de coronavirus y detener la propagación del virus.

Mientras tanto, científicos se están reuniendo para explicar cómo el personal dedicado a la localización de contactos, los expertos en salud pública y los de tecnología digital, trabajarán para asesorar a las personas con mayor riesgo de haber estado expuestas al virus sobre las medidas que deben tomar.

“En el futuro tendremos cuarentenas localizadas en los lugares donde haya brotes con un sistema que estamos poniendo en marcha”, subrayó el ministro y aseguró que es un “deber cívico” de las personas aislarse si se les pide.

Según estadísticas oficiales, los casos confirmados son relativamente altos en el noreste de Inglaterra, con 495 por cada 100.000 habitantes en Sunderland, 493 por cada 100.000 en Gateshead y 491 por cada 100.000 en South Tyneside.

A principios de este mes, el ministro de Comunidades, Robert Jenrick, señaló que, si bien es preferible que todo el país se movilice de manera unificada, es posible que se requiera intervenciones de forma localizada a medida que se construya una infraestructura para realizar los test de seguimiento y localización.

“Eso será algo que consideraremos como lo han hecho otros países del mundo cuando han implementado sistemas eficaces de seguimiento y localización”, afirmó

El total de muertos con diagnóstico confirmado de coronavirus en el Reino Unido es de 37.048 personas, según el Ministerio de Salud.

Sin embargo, la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) informó ayer que el total se eleva a más de 47.000 si se tienen en cuenta también aquellos casos en los que se sospecha que el coronavirus pudo haber sido la causa de muerte pese a que no se realizó la prueba.