Después del planteo público del presidente comunal de Gato Colorado, que en plena cuarentena a principios de mayo denunció la demora en la aprobación del presupuesto para reparar la planta de ósmosis inversa de la localidad.

En los últimos días se conoció que está a la firma el convenio respectivo y todo parece encaminado para que la población más al norte de Santa Fe vuelva a tener agua potable a más de un año de la rotura del equipamiento.

Durante los últimos doce meses el pueblo del departamento 9 de Julio depende primero, de la adquisición de agua en la provincia de Chaco y, pandemia mediante, del envío de un camión cisterna por semana despachado desde la ciudad de Santa Fe distante a 500 kilómetros. Un verdadero despilfarro en costos de flete frente a los menos de 300 mil pesos que costaba el arreglo.

“Resulta que tras la publicación de la nota nos confirmaron que el convenio ya estaba firmado por la ministra de Infraestructura, Servicios Públicos y Hábitat, Silvina Frana”, indicó Rubén Acosta, presidente comunal de Gato Colorado, luego del informe que publicó El Litoral en su edición del 9 de mayo pasado.

Es inminente por lo tanto que la comuna y la Casa Gris suscriban el convenio de “administración delegada” a través del cual la cartera que comanda Frana destina los fondos y es el gobierno local quien ejecuta la obra bajo supervisión provincial.

Según la resolución N° 127 que lleva la firma de la ministra y está fechada el 29 de abril, la intervención en la “planta de ósmosis inversa de 1 m3”, tal cual se la menciona técnicamente en el acta, tiene un costo de 261.300 pesos y plazo de ejecución de 30 días.

“En las instalaciones de la planta que tienen una producción de mil litros por hora hay que realizar un cambio de cuatro membranas de ósmosis inversa y el reemplazo del manto filtrante”, explicó un técnico del Ministerio de Infraestructura a El Litoral.

El relevamiento hecho oportunamente en las instalaciones concluyó que “el sistema se encuentra obstruido, consecuentemente el tablero indica baja presión y el presostato de baja interrumpe el funcionamiento protegiendo las bombas”.

El servicio de agua potable no es domiciliario en Gato Colorado. Si bien hay una red de agua en la localidad, no es apta para consumo humano y los vecinos deben ir a buscar periódicamente en bidones el fluido que emplean para la ingesta. “Con la reparación, vamos a dejar de depender de los camiones”, había expresado Acosta oportunamente.

Primero, el cambio de administración que paralizó el otorgamiento de partidas y, luego, la irrupción de la pandemia de coronavirus demoró el proceso administrativo dejando a la localidad sin un servicio vital.

También para Tostado

Desde la cartera de Infraestructura, Servicios Públicos y Hábitat confirmaron también que se avanzará en la reparación de la planta de ósmosis de Tostado, cabecera del departamento 9 de Julio.

Según pudo saber El Litoral, allí la intervención se basa en el recambio de ocho membranas en la infraestructura que administra la Cooperativa de Agua Potable de Tostado por un valor presupuestado de 453.600 pesos. El otorgamiento de la partida fue firmado en una resolución conjunta el 6 de abril pasado por Frana y el ministro de Economía, Walter Agosto.

La posibilidad de avanzar en la puesta a punto de los sistemas de provisión de agua potable resulta de una importancia central en el norte santafesino, donde el acceso al recurso básico es mucho más complejo por cuestiones geográficas. El agua es solo uno de los elementos que hoy constituye una carencia para una región que sufre múltiples postergaciones, que incluso se han acentuado con el aislamiento obligatorio establecido para contener casos de Covid-19.