La Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) recomendó la instalación de líneas telefónicas habilitadas para la recepción de llamadas en todos los sectores de alojamiento del Servicio Penitenciario Federal (SPF) ante la suspensión de las visitas de los familiares de los detenidos por la pandemia del coronavirus.Francisco Mugnolo, titular de la PPN, argumentó que esta sugerencia se debió a que las estrategias de compensación, como las implementadas a partir del sistema de videollamadas y la entrega gratuita de tarjetas telefónicas, resultaron “insuficientes para la mayoría de la población penal”.

Según el organismo, la instalación y/o conversión de las líneas telefónicas en bidireccionales o bien la instalación de líneas destinadas exclusivamente a la recepción de llamadas en todos los sectores de alojamiento del SPF se convirtió como “una medida necesaria” en este sentido.

Este servicio funciona actualmente en distintos establecimientos del SPF -o en algunos sectores restringidos dentro de estos-, de modo tal que la propuesta radica en extender la prestación a la totalidad de los sectores de alojamiento, garantizando de esta forma la igualdad en el acceso a este derecho entre las personas privadas de libertad.

La PPN fundamentó que como de “importancia fundamental” las conversaciones telefónicas entre las personas privadas de libertad y sus familiares, dado que son uno de los principales medios que cuentan para acompañarse y contenerse durante el tránsito por un momento tan doloroso para unos y otros como lo es el encierro.

Ante la ausencia de las jornadas de visita, la centralidad de las comunicaciones telefónicas se sobredimensiona, dado que se transforman en la vía exclusiva de contacto entre las personas presas y sus familiares, sostuvo Mugnolo en el documento.

También mencionó que la incertidumbre y los temores al contagio que pueden surgir frente a la nueva situación de pandemia pueden verse aumentados por la ausencia de comunicación directa entre los miembros de la familia afectando su salud mental, por lo que una comunicación fluida con los seres queridos resulta imprescindible para aminorar tales efectos.