Lee Redmond dejó crecer sus uñas durante 30 años hasta sufrir un terrible accidente.

La increíble historia de Lee Redmond comenzó con un pequeño experimento. Un día de 1979, decidió dejar de cortarse las uñas para ver cuánto crecerían antes de deformarse. Pero nunca sucedió, y se convirtió en Récord Guinness de la mujer con las uñas de las manos más largas del mundo. Las acompañaron durante 30 años, hasta 2009, cuando las perdió en un grave accidente.

Lee, ahora una abuela de 79 años, vive en Salt Lake City, Estados Unidos. A diferencia de otras personas con uñas largas, las suyas jamás se retorcieron, sino que adoptaron una impactante forma de arco. Esto se debió en parte a las horas de manicura a la que se sometía a diario. Para cuidar a sus uñas, les pasaba aceite de oliva y endurecedor de uñas.

La más larga era la de su pulgar derecho, que medía 90 centímetros. En su momento cumbre en 2008, sus uñas sumaban un total combinado de 8,65 metros, el tamaño de “un micro escolar, según la web del libro de los récords Guinness.

Lee Redmond y sus uñas. (Foto: gentileza Guinness World Records).Lee Redmond y sus uñas. (Foto: gentileza Guinness World Records).

“Hay algo bastante único en las uñas de Lee, eran muy hermosas“, opinó el editor en jefe de Guinness World Records, Craig Glenday, durante una entrevista en 2014.

La “Dama de las uñas habló con el Daily Mirror del momento en que las perdió. ” “Es extraño cómo se convierten en parte de ti”, opinó sobre sus garras.

Según contó, en 2009 sufrió un grave accidente de auto. Viajaba en el asiento de asiento de acompañante cuando chocaron con otros tres vehículos y salió despedida.

Por el impacto, sus uñas se partieron en pedazos. “Lo primero que vi fue una uña del dedo y empecé a llorar“, recordó la mujer.

Le contó de su récord a una testigo del accidente y la mujer la ayudó a recoger todos los pedazos de sus uñas.

Aún los conserva en una bolsa de plástico, como recuerdo de esa parte de su vida. “Era algo que tenía que aceptar porque no podía cambiar nada”, dijo al respecto.

Redmond dejó crecer sus uñas durante 30 años. (Foto: gentileza The Mirror).Redmond dejó crecer sus uñas durante 30 años. (Foto: gentileza The Mirror).

Pero Redmond reconoció que la pérdida de sus uñas fue un golpe muy duro para ella, ya que se había convertido en “su identidad”.

Fue lo más dramático que me pasó en la vida. Creo que fue mi nieto quien dijo, ‘Abuela, son como tu bebé; las cuidaste durante 30 años y las perdiste en un segundo'”, comentó Lee un tiempo después del accidente.

En diálogo con The Mirror, la mujer también reconoció que vivir con semejantes uñas le traían complicaciones en la vida diaria. Por ejemplo, usaba largos lápices para poder tipear en la computadora, o no podía entrar en el baño de un avión por lo que no tomaba agua ni comía antes de viajar.