El ministro de la Producción admitió que la posibilidad de una articulación entre lo público y lo privado, más cooperativas, era la alternativa que el gobierno de Omar Perotti venía conversando con la Nación antes de que Alberto Fernández anunciara la intervención. “Si se hubiese elegido esa opción, se hubiese evitado el conflicto”, consideró.

Con otro ánimo, el ministro de la Producción, Daniel Costamagna, analizó los resultados de la reunión que este jueves mantuvo el presiente Alberto Fernández con la cúpula de Vicentín y el gobernador Omar Perotti. Costamagna había estado a punto de quebrarse el martes frente a una docena de diputados provinciales, cuando ratificó su rechazo a la instancia de la expropiación. En ese encuentro, el funcionario había relatado que se venía manteniendo un diálogo con el gobierno central para encontrar una salida a Vicentín que estuviera vinculada con un esquema de articulación entre lo público y lo privado. Sin embargo, esa instancia de conversación se interrumpió intempestivamente días antes del anuncio de Fernández que terminó sorprendiendo a propios y extraños.

Frente a esta nueva instancia de diálogo, Costamagna confesó que recuperó la expectativa y hasta el entusiasmo por hallar un “rescate” para la compañía, que pueda evitar la expropiación. En diálogo con El Litoral, admitió que el tema “no está cerrado”, y que las alternativas a explorar son “complejas y ambiciosas”. Pero no dudó en presumir que ése será el principal desafío para Santa Fe.

– ¿Cuál es su análisis sobre la nueva instancia generada por la Casa Rosada?

– Es satisfactorio que se abra una instancia de diálogo. Eso es importante y es lo que nosotros habíamos propuesto desde el primer momento, con un protagonismo fuerte que tiene que tener la provincia de Santa Fe a partir de una empresa que es santafesina, que es argentina y que tiene noventa años de historia; que genera muchísimos puestos de trabajo y donde los productores y cooperativas y muchos de los acreedores están en nuestro territorio. Nosotros de algún modo tenemos que cuidar al aparato productivo; eso significa que los acreedores puedan ir cubriendo las expectativas de cobro por un lado, pero también preservando las fuentes de trabajo. Y además, cuidando la integridad de esta compañía que tiene que ver con todas sus unidades de negocio. Evitar el desguace, que pierda valor, que pierda sus activos. Y la mejor forma de lograrlo es ésta; una propuesta innovadora con una articulación público-privada. Se trata de escuchar propuestas superadoras y allí, se piensa en un esquema cooperativo, en un esquema con YPF División Agro. Creo que puede resultar algo interesante, que se hace en muchos países del mundo. Se puede trabajar, se puede gestionar y de algún modo es lo que imaginamos desde un primer momento.

– ¿En ese esquema ya no sería necesaria o pertinente la expropiación?

– En la medida que podamos en este período de sesenta, noventa días, encontrar una solución y una propuesta concreta y “superadora”, como dice el presidente, se evitaría la instancia de la expropiación. Se viene un trabajo muy arduo, complejo porque es una gran compañía con muchas unidades de negocio. Así que todo eso demandará un trabajo muy a fondo para que se pueda clarificar la situación hasta que las formas o estrategias de este rescate posibiliten ponerla aún más en valor y fortalecerla. Y que esta compañía pueda seguir siendo santafesina y argentina.

– ¿Cuando se plantea un esquema público-privado, hay una definición respecto de qué participación tendría cada sector?

– No no. La gran mayoría de los temas no están definidos. Y sería bueno no ponerle formas ni números todavía, porque son cuestiones jurídicas, contables; son esquemas asociativos y de articulación donde primero hay que hacer un ejercicio muy fuerte para explorar estas opciones. Hay que superar muchas cosas, antes de pensar en los porcentajes de capital a aportar.

– ¿El esquema que se piensa podría lograrse sin la instancia de una ley?

– Eso está por verse. Porque hay cuestiones que tienen que ver con las formas y estatutos de las compañías que hay que estudiar y resolver. Por eso insisto en que será un ejercicio muy fuerte y profundo de cómo articular todo. Es complejo y va a llevar muchas horas de trabajo. Ojalá se pueda cumplir este objetivo que es el que se planteó desde el inicio; el que planteó el gobernador, nosotros y la empresa misma. Hay un objetivo muy claro que es el rescate de la compañía.

– ¿Éste era el esquema que la provincia proponía originalmente como provincia?

– Sí, tal cual. Esto era.

– ¿Cree que si el presidente hubiese optado por esto se hubiese evitado la resistencia política y social que generó la expropiación?

– Ahí ya entramos en el terreno de las subjetividades. Yo creo que sí. Pero esto lo dice Daniel Costamagna; corre por mi cuenta. Creo que le da un marco amigable, de consenso, de construir y de darle a este país las posibilidades de que siga creciendo y que las cosas se hagan con responsabilidad y seriedad. El objetivo es innovador y en el mundo se está haciendo. Fonterra es un ejemplo; ejemplo de lo público – que tiene que ver con la producción de leche en un país como Nueva Zelanda. Se trata de uno de los principales exportadores del mundo. Creo que es un objetivo sumamente ambicioso y complejo, pero el desafío es ése.