El Festival de carne de perro comenzó esta semana en la ciudad de Yulín , al sur de China. A pesar de las restricciones que impuso el Ministerio de Agricultura del país asiático y en plena pandemia, el evento, que se realiza cada año, no pareció tener obstáculos.

Luego de que se vinculara el consumo de animales exóticos y salvajes con el brote de coronavirus ocurrido en Wuhan , el país decidió elaborar un listado de animales que sí pueden ser considerados aptos para el consumo humano. De esa forma, través de la publicación de un “Catálogo de recursos genéticos de ganado y aves de corral”, el organismo chino estableció una lista de 33 especies que pueden ser criadas en el territorio y excluyó a los perros.

Sin embargo, hace pocos días, un grupo de activistas rescató varios perros del mercado de Yulín donde, ahora, comenzó este polémico festival. “Es inhumano y bárbaro”, consideró Jeffrey Bari , el estadounidense que fundó un refugio cerca Pekín para acoger a los perros y salvarlos del destino que les impone el todavía vigente consumo de carne de perro en el país asiático.

“Tenemos un sentimiento de placer cuando logramos cambiar el destino de un perro”, sostiene Miss Ling , una de las muchas voluntarias que ayuda en el refugio de No Dog Left Behind (Ningún perro quedará excluido), la organización que lucha contra el maltrato y el consumo de perros como alimento.

A pesar de que el consumo aún no está explícitamente prohibido -apenas se quitó a los perros del listado de animales considerados ganado-, dos importantes ciudades del sur, Shenzhen y Zhuhai, ya emitieron decretos al respecto.

Mientras tanto, en Yulin, donde cada fin de junio se celebra la excéntrica fiesta anual, los perros se acumulan mientras esperan ser sacrificados. Así lo confirmó la agencia AFP que tuvo acceso a distintos videos de lo que ocurre en esa región del país en este momento.

Si bien el consumo de este tipo de animales sigue en vigencia, personas que trabajan en el mercado de Yulin sugieren que cada ve mas personas la rechazan. “Hay cada vez menos clientes”, declaró a la AFP un empleado que se identificó como Chen. Según sostuvo a la prensa, para él, el problema radica en la obsesión por la seguridad alimentaria que se intensificó tras el borte de Covid-19.