Si bien en la última semana vienen creciente las denuncias de casos de sabotajes a silobolsas en la zona central del país, la inseguridad rural es mucho más amplia y afecta a cada rincón de la Argentina.

Apoyada en la información de las 16 Confederaciones de productores que la integran, con cobertura sobre 22 provincias, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) realizó un mapa del delito rural donde se localizan los casos ocurridos en el primer semestre del año.

El tipo de delito es variado: asesinatos (en Misiones y Tucumán), incendios intencionales, abigeato, roturas de silobolsas, robo de maquinaria, de cosecha, de agroquímicos y usurpación de campos. Es decir, conviven hechos vandálicos con fin de daño (a veces individuales y espontáneos) con organizaciones criminales.

En total, CRA lleva contabilizados más de cien delitos de todas las índoles, en la mayoría de las provincias del país.


En relación a la rotura de silobolsas, en los más de 60 casos sufridos en el primer semestre del año, resultaron dañadas 5.700 toneladas de granos, estimó el Depto. Económico de CRA. En ese sentido, explicó que “en cada intento de recuperar el grano se pierde un 15% del mismo. Sumado a que alrededor de 870 toneladas quedan sin poder recolectarse nuevamente”.

Es importante destacar que, en la gran mayoría de los casos, el objetivo es provocar daños y solo en unos pocos se concreta el robo de la producción.

Una de las excepciones se dio a fines de mayo en un establecimiento de la localidad de Zenón Pereyra, Santa Fe, donde, tras la rotura de varios silobolsas, los atacantes cargaron aproximadamente dos camiones con granos.

En el otro extremo, se ubica un reciente caso en San Gerónimo, también Santa Fe. Allí, además de la rotura de los silobolsas se les aplicó curasemillas a los granos, provocando la destrucción comercial de la mercadería. No quedan dudas de que la intensión fue solamente hacer daño.

A la cabeza de los delitos figura el abigeato (robo de ganado), práctica de la que no escapa ninguna de las provincias relevadas. Estos hechos, no afectan solo a la ganadería bovina, sino que también es habitual en los planteles de ovejas de la Patagonia.

Un dato a tener en cuenta, es que el abigeato no es perpetrado por delincuentes que actúen individualmente. Detrás de quienes entran a los campos hay una red de distribución y comercialización final de la carne obtenida, incurriendo en otros delitos de orden sanitario y fiscal. Por este motivo, el abordaje debe hacerse de forma integral, con controles en los puntos de venta, además del patrullaje rural.

Lo mismo ocurre en el robo de agroquímicos y cosecha, detectados mayormente en el norte del país y Cuyo, donde los productos vuelven a ingresar en una cadena de comercialización ilegal.

En este ítem, CRA destacó un hecho curioso ocurrido en Mendoza, donde a un productor le robaron la totalidad de la cosecha ajo, unos 8.000 kg.

La usurpación de campos es otra de las problemáticas denunciadas por los productores, fundamentalmente en Tucumán y Chubut. Los hechos, mayormente si vinculan con reclamos de comunidades originarias sobre la propiedad ancestral de la tierra.

Sin embargo, los productores denuncian que detrás de muchos casos hay organizaciones mafiosas con respaldo político.

Por último, la peor de las estadísticas, la de los productores asesinados. El primer caso ocurrió en marzo, al norte de Misiones, cuando Rodolfo Weber fue ultimado por cuatreros cuando ingresaron a robarle hacienda.

El más reciente ocurrió hace una semana en Tucumán, cuando José Porcel, fue asesinado un intento de robo en su casa.

“Hace meses venimos alertando acerca de la inseguridad que sufren los productores agropecuarios a lo largo y ancho del país”, indicaron desde CRA, destacando que “los productores agropecuarios “también somos ciudadanos merecedores de todos los derechos consagrados en nuestra Constitución Nacional y la seguridad es uno de ellos”.

Además, dejaron un mensaje para el Gobierno: “sin una condena enfática por parte del oficialismo a tanta barbarie no es posible imaginar ni el esclarecimiento de los hechos ocurridos ni el final de tan tremenda acción delictiva”.