El Gobierno de Donald Trump habría llevó a cabo la salida de la organización ayer lunes en una carta enviada al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

Estados Unidos ha formalizado su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así lo ha confirmado el senador del Partido Demócrata, Bob Menendez, en Twitter. La noticia ha sido confirmada al diario especializado en noticias políticas ‘The Hill’ por un alto cargo del Gobierno estadounidense que ha pedido que su identidad no sea desvelada.

Según esas fuentes, el Gobierno de Donald Trump llevó a cabo la salida de la mayúscula organización ayer lunes en una carta enviada al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. Aunque ya el pasado 29 de mayo, el presidente había dicho que “Estados Unidos da por concluida su relación con la OMS”, la traslación a la práctica de esa afirmación no estaba clara. En abril, Washington había suspendido por tres meses su aportación de fondos a la OMS.

La razón de la retirada de Estados Unidos de la OMS es la actitud de ese organismo en relación al coronavirus, al que Washington acusa de haber actuado en connivencia con el Gobierno chino para ocultar la gravedad de la pandemia. La ruptura va a tener consecuencias financieras muy significativas para la organización.

Washington aporta aproximadamente el 22% del presupuesto de la Organización, mientras que China sólo pone en torno al 12%, según datos de la radio pública estadounidense, NPR. Además, una serie de donantes privados estadounidenses, encabezados por la Fundación Bill y Melinda Gates aportan otro 10% de los fondos de la OMS. Esta última partida no se verá afectada por la decisión del Gobierno de Trump.

Las controversias entre Washington y la OMS han sido una constante desde que el Covid-19 empezó a golpear a ese país a finales de marzo. Uno de los mayores blancos de las críticas del Ejecutivo de Trump ha sido el secretario general de la organización, el etíope Tedros Adhanom, al que algunos observadores independientes califican como extremadamente cercano a Pekín.

Bajo el mandato de Tedros, la OMS ha adoptado decisiones extremadamente controvertidas y de una base científica más que cuestionable. En particular, aceptar la presunta validez de la medicina tradicional china, un conjunto de prácticas que, según los expertos, son pura pseudociencia y no tienen más validez que el horóscopo o el tarot, además de estar marcadas por el sexismo más extremo.

Al margen de estas controversias, la gestión de la OMS ha sido duramente criticada desde antes de la llegada del coronavirus. Según la agencia de noticias estadounidense Associated Press, la Organización gasta más en viajes que en la lucha contra el sida, la malaria, y la tuberculosis juntas.

También fue polémico en 2017 el hecho de que la predecesora de Tedros, Margaret Chan, pernoctara en hoteles de más de 1.000 dólares (890 euros) la noche durante un viaje oficial a África occidental, una de las regiones más pobres del mundo. Esas críticas, sin embargo, pueden aplicarse a la mayor parte de los organismos internacionales, tanto si son parte o no del sistema de Naciones Unidas.

La decisión de Trump de salir de la OMS es también parte de la posición de su Gobierno de romper con el sistema multilateral que había sido creado precisamente por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Washington se ha retirado del organismo de la ONU para la Ciencia y la Cultura, la Unesco, alegando el presunto sesgo anti israelí de la organización.

Pero el impacto de la Organización Mundial de la Salud es mucho más grande que el de la Unesco porque ahora mismo todo el mundo está en mitad de una pandemia. Sí, la salida de la OMS puede tener un impacto negativo en la lucha contra la Covid-19. Al menos eso es lo que han dicho los críticos del Gobierno de Trump, que han acusado a la administración estadounidense de tener una política “estúpida” -en palabras del senador Menendez- en relación a la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia.