Con la flexibilización de la cuarentena los dos sectores desaceleraron su caída. La producción manufacturera subió 9% contra el mes previo.

La flexibilización de la cuarentena durante mayo les dio un mínimo respiro a la industria y la construcción que desaceleraron sus derrumbes respecto de lo ocurrido en abril. Aun así, las caídas fueron contundentes: la industria registró una baja de 26,4% en mayo en relación a igual mes del año pasado y la construcción se hundió 48,6%. En abril las mermas habían sido de 33,5% y 72,2%, respectivamente.

Con más fábricas trabajando, la producción manufacturera se recuperó 9% en la comparación con abril. En el caso de la construcción, el repunte fue del 99,9% ya que en el mes previo las obras estuvieron casi totalmente paralizadas.

La fase 1 de la cuarentena de abril llevó a la construcción a los mínimos históricos, donde solo se mantuvo dinámica un cuarto de la actividad de un mes normal. Pero el sector ya venía en retroceso: la caída acumulada entre enero y mayo fue del 42,2%.

En los primeros cinco meses del año la industria cayó 16,3%. La consultora LCG plantea que el nivel de actividad “se sitúa 26% por debajo de febrero, mes anterior al inicio del confinamiento”.

Todos los sectores fabriles cayeron respecto a lo que ocurría hace un año. El mayor derrumbe se dio en la producción automotriz, con una baja de 73,7% y el menor se registró en alimentos, bebidas y tabaco, con una merma del 5,6%. Dentro de este último sector los dos únicos rubros que crecieron de un año a otro fueron lácteos, con el 5,1%, y vino, con el 10%.

De acuerdo a la encuesta que consigna el Indec junto al informe, sobre 1.700 locales manufactureros casi el 40% operó con normalidad en mayo mientras que más del 60% operó parcialmente o no tuvo actividad. Para el período que va de junio a agosto, el 61,6% de los empresarios consultados opina que la producción disminuirá y solo el 11% dice que aumentará.

En cuanto a los puestos de trabajo en la construcción, en abril este indicador registró una merma de 31,7% con respecto al mismo mes del año anterior. En el acumulado enero-abril 2020 cayeron 22,3% con respecto al mismo período del año anterior. Para la consultora ACM, “las reducciones salariales del orden del 25% acordadas lograron suavizar la caída del empleo (en comparación con la caída en la actividad), a la vez que se trata de uno de los mercados laborales más flexibles”.

Hacia adelante, las perspectivas del sector no son buenas. Según la encuesta que realiza el Indec, para el período junio-septiembre el 63,1% de las empresas que realizan obras privadas prevé que el nivel de actividad del sector bajará. Para el 32,6% la situación seguirá igual y solo para el 4,3%, aumentará. Los que estimaron una baja la atribuyeron fundamentalmente a la caída de la actividad económica (36,6%), a los atrasos en la cadena de pagos (30,2%), y a otras causas (22,1%), específicamente por la emergencia sanitaria.

Entre las empresas dedicadas fundamentalmente a la obra pública, el 54,5% opinó que el nivel de la actividad disminuirá durante los próximos tres meses, mientras que el 36,4% cree que no cambiará y el 9,1%, que crecerá.

LCG destaca que en la industria “los datos de crecimiento mensual, si bien dan cierto alivio, aún no permiten hablar de un crecimiento genuino en la actividad, apenas una leve recuperación que pudo verse interrumpida en julio en algunos sectores por el nuevo confinamiento. A pesar de que se mantenga el crecimiento en los próximos meses, no esperamos recuperar los niveles de febrero este año”.

Para ACM, la construcción “recuperará dinamismo una vez que el panorama macroeconómico se estabilice, para lo cual es condición necesaria que se pueda renegociar exitosamente la deuda pública externa. Esto reduciría la incertidumbre financiera y mejoraría las condiciones de financiamiento del sector privado”.