El fiscal solicitó la “elevación”, luego de dar por concluida la investigación contra ellos. El paradero del menor de edad sigue siendo un enigma.

El fiscal federal Jorge Gustavo Onel -interinamente a cargo de la oficina de Rafaela- pidió la elevación a juicio oral de la causa por la desaparición del niño Maximiliano Javier Sosa, que tiene como acusados a su abuela materna, Patricia Daniela Sayago (de 43 años), y su pareja, Ariel Reinaldo Malagueño (de 40).

La solicitud fue realizada por el funcionario del Ministerio Público Fiscal este lunes, cuando se aproxima la fecha de vencimiento para las prisiones preventivas que pesan sobre los procesados.

“Maxi” se esfumó en el norte de la provincia a finales de 2015, cuando apenas tenía tres años. Las pruebas indicarían que el pequeño fue secuestrado por Sayago y Malagueño, y que vivió con ellos por cerca de medio año. El mayor misterio es qué sucedió después de ese día.

“Ayuda”

Según pudo reconstruirse, el 15 de diciembre nació un hermanito de “Maxi”. Su madre, Daniela Sosa, dio a luz un bebé de manera prematura, por lo que debió quedar internada. Fue entonces que la abuela del niño se lo llevó a su casa, para “cuidarlo” hasta que ella se recuperara. Todos vivían en la ciudad de Ceres.

Dos días después, Daniela fue a buscar a su hijo, pero él se quiso quedar con la abuela un poco más. Fue la última vez que lo vio.

El 21, Sayago se dirigió a la Comisaría 2a para dar aviso de que su nieto había desaparecido. Lo hizo porque la apuró una amiga. Supuestamente había notado la ausencia durante el mediodía, pero recién radicó la denuncia a últimas horas de la tarde.

Para el doctor Onel, está claro que se trató de una maniobra de la mujer y su pareja para alejar al chico de su mamá. Según su hipótesis, lo habrían llevado a vivir con ellos a una casa -El Chalecito- que el hombre tiene en la localidad de Colonia Montefiore. Maxi habría permanecido allí cuanto menos hasta el 26 de junio del año siguiente.

Sayago y Malagueño niegan todas las acusaciones.

Montefiore

La investigación del caso estuvo en un primer momento en manos de personal de la Policía de Investigaciones de la Unidad Regional XII. Se realizaron rastrillajes en toda la zona, entrevistas con familiares y conocidos, peritajes de teléfonos celulares… Ninguna de las actuaciones dio pista alguna sobre el paradero del niño.

Tiempo más tarde, tomó la posta el Departamento de Investigaciones sobre Trata de Personas y Violencia de Género de la Región V. Ante sospechas puntuales, se decidió intervenir las líneas telefónicas de Sayago y de su pareja. Así, el 26 de junio de 2016, se pudo escuchar una conversación entre ellos en la que Malagueño decía que “Maxi” estaba con él, en Montefiore (ver aparte).

La policía demoró en llegar al lugar, porque a la mencionada comuna sólo se puede acceder por caminos de tierra y estaban totalmente anegados en ese momento. Cuando pudieron llegar a la vivienda, los uniformados no hallaron al pequeño, pero sí teléfonos celulares y otros elementos importantes para el caso. Los uniformados encontraron ropa de niño y un medicamento pediátrico, lo que llamó la atención porque en el inmueble supuestamente no vivía ningún chico.

“Trata de personas”

Meses más tarde, la fiscalía provincial planteó la necesidad de readecuar la calificación jurídico legal de los hechos para imputar a los acusados como coautores de “trata de personas”, por lo que promovió la falta de jurisdicción y remitió todo lo actuado a la justicia federal.

El Juzgado Federal de Rafaela delegó la investigación en la fiscalía del doctor Onel, quien dispuso una nueva batería de medidas: declaraciones testimoniales, pericias acústicas y sobre teléfonos celulares y otros dispositivos y más allanamientos.

Con los elementos reunidos, el fiscal ordenó los procesamientos de la abuela y su pareja -con prisión preventiva-, por los delitos de sustracción, ocultamiento y retención de menor de 10 años y trata de personas.

Conversación

Aproximadamente seis meses después de que se denunciara la desaparición de “Maxi” (el domingo 26 de junio de 2016, por la tarde), la abuela Patricia Sayago y su pareja Ariel Malagueño mantuvieron la siguiente conversación telefónica, según está acreditado en el expediente.

PS: -¿Cómo estás?.
AM: -Acá con frío.
PS: -¿Estás afuera? (risas)
AM: -Y acá en la goma del tractor. ¿Vo?
PS: -¿Qué hacen los chicos? Acá acostada.
AM: -Aaaah eeeeh, la Yami, estoy acá con la Yami, están mirando tele ahí, se están por bañar. Maxi recién viene de abajo había ido hasta del Vasco y…
PS: -Ah bueno.
AM: -La Yami está ahí acostada y se va a baña, yo también y la Jesi y Mauri andan para aquellos lados.

>> Peluquería: fuera de su entorno familiar, Maxi fue visto por vecinas de su abuela por última vez el 18 de diciembre de 2015, cuando le cortaron el pelo.