Así lo expresaron las cámaras de titulares y el sindicato de choferes. No obstante, hubo un repunte debido al paro en el transporte urbano.

Ante la escasa circulación de personas por las restricciones a distintas actividades, el servicio nocturno de taxis de Rosario está trabajando desde hace varias semanas a un 30 por ciento de sus posibilidades, lo que impacta directamente en la rentabilidad del sector. “Venimos golpeados desde hace tiempo y ahora estamos con respirador”, graficaron desde las cámaras que nuclean a los titulares de las unidades y admitieron que “la noche se cayó”.

Las medidas sanitarias en la fase de distanciamiento a raíz del Covid-19 que disminuyó la circulación y el traslado de personas, sobre todo ante el cierre preventivo de los locales de esparcimiento nocturno, impactó directamente en el servicio de taxis.

Desde la Asociación de Titulares de Taxis Independiente (Atti), describieron que se trata de una situación “particular en la que, además, influye el paro de transporte urbano. Reemplazamos al colectivo durante el día, hay incremento de viajes, pero, después de las 20, cuando cierran los negocios no queda nadie”, graficó Mario Cesca, titular de la entidad.

El dirigente diferenció que el servicio se mueve después de ese horario los “viernes, sábados, y algo el domingo, pero después de ese horario desaparecen los viajes”, porque “obviamente el caudal de cines, teatros, casino, hoteles y eventos de los que se nutre el servicio está suspendido”.

Ante ese panorama, explicó que la demanda de viajes del turno noche hoy se cubre sin sobresaltos con 200 o 300 autos. “Hay un grupo que se queda para casos excepcionales, para garantizar el servicio. Por razones de seguridad, los viajes los despachan empresas de radio, que tiran cuatro o cinco viajes en toda la madrugada, y la aplicación Movi Taxi suma, porque en la calle no anda nadie”, recalcó Cesca.

Según dirigente, por la pandemia del coronavirus y el aumento de casos en los últimos días “hay temor al contagio y cierto pánico en la calle, por eso el trabajo desaparece. Aunque liberen todas las actividades esto no va a volver a la normalidad. Por ahora atravesamos una situación complicada, pero la sobrellevamos por el paro de colectivos”.

En la Cámara de Titulares de Licencia de Taxis (Catiltar) tienen una mirada similar, pero se muestran más preocupados por el futuro de la actividad.”Venimos golpeados desde hace tiempo y ahora estamos con respirador”, advirtió José Iantosca, referente de la institución.

Con una flota total de casi 4.000 taxis en Rosario, también opinó que “la noche se cayó, el movimiento es hasta las 12. Los que quedan después de ese horario trabajan bien, pero el servicio alcanza de sobra para cubrir la demanda. La madrugada funciona a un 30 por ciento, con menos del 10 por ciento de los autos. Con eso se cubre bien de lunes a jueves, y los viernes y sábados se incorpora alguno más”, explicó Iantosca.

Y opinó que el contexto significa menos rentabilidad. “Esto nos saca un turno de la calle. Hoy un taxi sigue trabajando a pérdida, a pesar del paro de colectivos. Hubo un aumento tremendo de los repuestos, de casi el 30 por ciento. Cambiar el embrague cuesta 15 mil pesos, cubiertas otros 20.000 pesos, la correa de distribución de un auto de baja gama otros 8.000. Trabajamos hasta que se rompe; un auto con dos choferes pierde plata”.

Como en otras actividades donde la pandemia generó modificaciones, en el Sindicato de Peones de Taxis (SPT) entienden que no escapan a esa lógica. “Hay un cambio generalizado, hay vehículos que desde el 20 de marzo no han salido. La flota no está al ciento por ciento. Por suerte no hemos tenido desvinculaciones laborales masivas, pero sí algunas consultas de compañeros que piden asesoramiento”, indicó Horacio Yanotti, secretario general del gremio.

Caída notable

“Las restricciones por el coronavirus generaron una caída notable de la actividad. Algunos choferes de un mismo auto se turnan, el de la mañana termina antes y se lo deja al compañero de la tarde para que trabaje hasta las 22 o 23. Por suerte titulares y peones pudieron ceder algo. Con el ATP (aporte salarial) del gobierno nacional se cubrió una parte del sueldo y los dueños cubrieron otra, o se variaron los porcentajes. Pero siempre se llegó a un acuerdo”, valoró Yanotti.

De acuerdo a la estimación del SPT, en Rosario hay unos 6.500 peones de taxis, de los cuales el 95 por ciento está registrado, aunque el 60 por ciento de ellos figura con media jornada o mal anotado. “Es una pelea que estamos dando, por eso algunos choferes no pudieron cobrar el ATP”, recalcó.

Finalmente, se mostró cauto en relación al futuro. “Estamos a la espera de lo que pueda pasar más adelante. No fue la actividad más castigada, y siempre reinó el sentido común entre dueños y choferes para sostener el momento. De todas maneras las dos partes están perjudicadas, una por los haberes y la otra por la rentabilidad”.

Sigue la huelga de los trabajadores de la UTA

Continúa hoy el paro de colectivos en Rosario y acumula 15 días sin servicio. El corte de crédito laboral que sostienen los choferes se debe a que solo cobraron el 50 por ciento del sueldo de junio, no cobraron el aguinaldo y acusan una deuda de 16 mil pesos en concepto del decreto nacional 14/20. La llave la tiene Nación, que demora el depósito de los subsidios que cubren la otra mitad del salario.

Hoy la Unión Tranviarios Automotor (UTA) retomará una audiencia por Zoom con el Ministerio de Trabajo de la Nación, autoridades de la cartera de Transporte y las cámaras empresarias del sector.