La gobernadora de Río Negro aseguró que es muy difícil y costoso el regreso de ciudadanos desde el exterior en medio de la pandemia.

Un argentino que esperó cuatro meses en Chile la reapertura de la frontera para poder volver a la Argentina finalmente murió en un hospital de ese país.

La víctima fue identificada como Luis Pérez Ramírez, de 63 años, que falleció por un paro cardíaco en un centro médico de la región de Villarrica.

Ramírez viajó a principios de año a Chile para visitar a familiares, pero, por el aislamiento social impuesto el 19 de marzo, no pudo regresar a la Argentina.

Su hermana, varada junto a él en Chile, ahora deberá encargarse de los trámites para repatriar el cuerpo hacia su ciudad natal, que no será fácil por las medidas sanitarias restrictivas.

El 26 de mayo fue la última vez que Río Negro permitió viajes de repatriación. Los argentinos que siguen varados en Chile, alrededor de 300, advierten que puede haber más víctimas en poco tiempo.

Algunos de ellos piden la habilitación del paso fronterizo en Samoré, ubicado en Neuquén, para desde allí volver a Río Negro, pero ese cruce solo está permitido para la salida de ciudadanos chilenos.

Tras enterarse de la muerte de Ramírez en Chile, la gobernadora de Río Negro Arabela Carreras delegó responsabilidades en el Gobierno nacional y en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

“Cuando se trata del regreso desde otro país, eso depende de Cancillería, excede nuestras posibilidades provincial y municipal, aunque pudimos ayudar a 200 personas a volver a casa”, aseguró.

“El regreso de los varados significa un fuerte gasto para el Estado porque deben estar aislados en hoteles con las cuatro comidas”, recordó Carreras en una conferencia tras la muerte de Ramírez.