El Banco Central resolvió que las entidades financieras continúen con el control de transferencias “inusuales” pero buscará “no afectar el derecho al ahorro”.

El Banco Central dio marcha atrás con la prohibición para que quienes cobren el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) puedan comprar dólares, aunque obligará a los bancos a controlar de forma más estricta desde ahora a los clientes que reciban transferencias “inusuales”.

Así lo resolvió este jueves el directorio del BCRA. Según fuentes del organismo, la decisión -que había sido anunciada de manera informal el miércoles- fue descartada ya que con la nueva norma “el objetivo que se persigue es el mismo, cortar con los coleros”. “Es una forma de frenar los coleros sin afectar el derecho de ahorro de quienes lo hagan legítimamente”, dijeron.

“Los bancos van a tener que controlar las cuentas que reciben transferencias de dólares en forma inusual. Busca detectar las cuentas recolectoras de los ‘coleros’ digitales. En esos casos, los bancos van a tener que llamar al titular y pedir explicación sobre la operación. Si no la puede justificar, se rechazan las transferencias y regresan a las cuentas de origen”, explicó el Banco Central.

En los últimos días, los bancos comenzaron a notificar a algunos clientes por registrar operaciones fuera de lo común y decidieron inhibir el manejo de las cuentas en dólares desde homebanking. El dinero, de todas formas, aclararon que sigue estando disponible para retirar por caja. Ahora los bancos además deberán llamar a esos usuarios para pedir explicaciones.

Este jueves TN.com.ar contó cómo funciona el esquema piramidal por el cual distintas cuevas organizaban a los “coleros” digitales. La Justicia en lo Penal Económico y el Banco Central encontraron trazos de una red de personas que iba a barrios populares y organizaba pirámides.

Se abrían cuentas bancarias a nombre de distintos titulares sin capacidad adquisitiva para comprar el cupo de U$S200 mensuales. Esas cuentas eran gestionadas por una suerte de “puntero digital”, a cambio de una suma fija de dinero.

Con esas cuentas, abastecidas de pesos, el “puntero” compraba dólares en el mercado oficial y los iba transfiriendo hacia arriba, en un esquema piramidal con distintos escalones. Así, el primero recolectaba los puñados de U$S200 y los transfería de a montos mayores hasta que, en la punta de la pirámide, unas pocas cuevas recibían las divisas.

Según la sospecha, estas cuevas hacían la gran diferencia: terminaban comprando dólares en el mercado oficial más alguna comisión, por lo que pagaban en torno a $100 lo que después vendían a $125 o $127. Los investigadores no descartan vínculos con el narcotráfico.