Unos 200 agentes buscan al fugitivo en la Selva Negra, una zona forestal de 8,6 kilómetros cuadrados, con helicópteros, cámaras térmicas y perros.

La policía mantiene un importante operativo en Alemania desde hace cuatro días en busca de un fugitivo armado y con ropa de combate escondido en la Selva Negra, en un incidente que parece sacado de la película Rambo y que generó que este jueves haya unos 200 agentes de seguridad movilizados en la zona.

Las autoridades difundieron una foto del fugitivo, un sin techo armado con un arco y flechas, un cuchillo y una o varias armas de fuego.

Yves Rausch, de 31 años, aparece en ella con la cabeza rapada y una pequeña barba. En otra imagen publicada por el diario Bild se le ve con uniforme de las fuerzas especiales, con equipamiento militar.

“Quédense en casa y no tomen a ninguna persona haciendo autostop”, advirtió el lunes la policía local de Oppenau, en Baden-Wurtemberg, en el suroeste del país, donde ocurrieron los hechos el domingo por la mañana.

Los servicios de seguridad lo tienen fichado por delitos de porte de arma ilegal y conflicto con las fuerzas del orden.

El domingo, una patrulla, alertada por un testigo, intentó desalojarlo de una choza donde se encontraba. El sospechoso se mostró cooperativo al principio, explicaron los policías, pero “de repente y de manera totalmente inesperada” sacó un arma. “Amenazó a los agentes, que no tuvieron tiempo de reaccionar”, indicó la policía, añadiendo que el hombre escapó con cuatro armas de servicio.

El fugitivo huyó en dirección a la Selva Negra, el bosque de Oppenau de 8,6 kilómetros cuadrados donde al menos doscientos agentes, entre ellos fuerzas especiales, y helicópteros, lo están buscando. En la operación también se utilizan cámaras térmicas y perros.

“Puesto de tiro en el granero”

Los investigadores piensan que el fugitivo va a pie, pero en el perímetro de búsqueda, en una zona forestal densa, hay muchos posibles escondites.

“Cualquier persona que se encuentre con el sospechoso tiene que mantenerse a distancia. El hombre padece un trastorno mental”, advirtió el portavoz de la policía de Oppenau.

La madre de Yves Rausch contó que su hijo se consideraba un guardabosque. “Se mudó al bosque porque quería salir a la naturaleza, experimentar la libertad”, contó la mujer a un medio local, que explicó que el hombre vivía en una choza con comida de cosecha propia y había tallado enanos y bastones de madera que quería vender. “Mi hijo no es una persona violenta”, afirmó.

El ayuntamiento de la localidad, que califica la situación de “peligrosa”, cerró los jardines de infantes y las piscinas al aire libre por precaución.

“Siempre tuvo pequeños trabajos, como guardián en un campo de golf, o en la estación”, contó un antiguo vecino al diario Bild. “Hasta hace un año, vivía en un apartamento encima de un albergue, antes de que lo expulsaran porque no pagaba su alquiler”, recordó.

“En aquel momento, parece que se encontraron armas, municiones y bidones de gasolina en el apartamento”, añadió. “Incluso tenía un pequeño puesto de tiro en el granero”.

Yves Rausch vivió luego en su coche, antes de instalarse en una choza cerca del bosque, donde los policías intentaron detenerlo.

Este jueves algunos medios de comunicación comenzaron a dudar sobre si el hombre de 31 años todavía seguía en el área de Oppenau. Entre las numerosas referencias a escondites en la Selva Negra, la policía dijo que también dio seguimiento a informes de percepciones sospechosas en regiones fuera del río Rench.