El espacio Tres Ecologías apuntó a la disparidad de criterios en la habilitación de actividades en medio de la pandemia. El incidente del sábado en Italia y el río reactivó el problema. Piden “respeto a la cuarentena con igualdad de derechos” y que la distancia sanitaria no profundice a la social.

El espacio autónomo y autogestivo de las Tres Ecologías se solidarizó con las y los feriantes de Rosario y con su reclamo de una ayuda social hasta tanto se elabore un “protocolo sanitario serio” que les permita trabajar. El reclamo por la preservación de una de las actividades de la economía popular en medio de la pandemia se acompaña con un pedido de ayuda social hasta tanto se fijen las pautas para poder retomar el trabajo. Y sucede al incidente con personal policial y de la Guardia Urbana (GUM) con uno de los puesteros ocurrido el pasado sábado, un día después de que la Municipalidad decidiera interrumpir las ferias en espacios públicos ante el aumento de casos de covid-19 en la ciudad.

“Llevamos nuestra solidaridad a las ollas populares de las Ferias de La Diversidad y de Artesanos del Bajo y el acompañamiento al compañero reprimido exigiendo #BastaDeViolenciaPolicial”, señala un comunicado de las Tres Ecologías.

Y reclama que el Estado local, a través de la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, la Subsecretaría de Economía Social y la Secretaría de Cultura aporten ayuda económica inmediata a los trabajadores como paso urgente antes de habilitar “un protocolo serio que permita el trabajo digno de las y los trabajadores de la Economía Popular, Social y Solidaria”.

El texto insiste en que, en caso contrario, la distancia social sanitaria se transformará en una distancia social a secas entre quienes pueden sortear las medidas restrictivas por su posición económica acomodada y quienes dependen de los ingresos cotidianos para vivir. Proclaman, en ese sentido, el “respeto a la cuarentena con igualdad de derechos”.

La detención del artesano Diego Anthony Soria Delgado este último sábado desnudó la situación que atraviesan quienes se dedican a la venta de productos en ferias y mercados. Parte de este sector había sido habilitado a fines de junio para trabajar los domingos, con restricción horaria. La medida no abarcaba a todos los espacios, y el viernes pasado, al compás del aumento de contagios por covid-19 en la ciudad, las autoridades locales decidieron suspenderlos. El argumento: reducir la aglomeración de gente en los parques. Lo que ponen en juego los afectados es la disparidad de tratamiento respecto de otras actividades con el mismo riesgo, como los locales gastronómicos y los shoppings.

Desde la feria de Oroño y Rivadavia lanzaron una olla popular para el domingo siguiente al entredicho, que tuvo aristas violentas por parte de las fuerzas de seguridad y municipales, bajo la demanda de que son el único sector de la economía suspendido. La zona comprendida desde el Paseo de la Diversidad hasta Italia y el río, en rigor, nunca fue habilitado desde el inicio de la pandemia. El municipio señaló que aún así, se dejó trabajar a las y los feriantes de jueves a domingo. Desde la feria de esta zona dijeron que llevan más de 120 días sin poder trabajar y que la situación afecta a más de 300 personas.