Delincuentes rompieron puertas y ventanas de la institución. No hay detenidos.

Pese a la restricciones y pese a todo los delincuentes, cada vez que pueden, dejan en claro que nadie los para en su accionar.

Esta vez atacaron la escuela Normal Superior N° 32, Gral José de San Martín, más precisamente el jardín de infantes que funciona dentro de esta tradicional institución educativa.

Del hecho se supo durante la mañana cuando uno de los mayordomos junto a un asistente llegaron hasta el lugar y advirtieron un gran desorden como así gran cantidad de destrozos en el inmueble ubicado en Saavedra al 1700, esto es, en el corazón de barrio Sur.

Tras constatar el hecho los mayordomos comunicaron la novedad a sus superiores quienes minutos después se apersonaron en el lugar y llamaron a la policía.

Según se supo el o los intrusos ingresaron al lugar previo haber violentado la reja de una de las ventanas. Tras romper un vidrio se ganaron a una sala de clases donde, buscando objetos de valor, rompieron puertas de armarios y desparramaron cajones.

No conformes con lo hecho hasta allí llegaron hasta la dirección donde repitieron su faena de romper muebles hasta que finalmente dieron con el lugar donde se guardaban las Tablets que utilizan los niños para sus actividades. “Los ladrones se llevaron 17 Tablets”, precisó Clara Ramírez, directora del jardín, en diálogo con El Litoral.

Estamos dolidos

“La verdad que estamos muy dolidos y conmocionados por esto que ha pasado. Sobre todo porque el daño que han causado afecta directamente a los niños, pero también alcanza a muchas otras personas y familias enteras que hacen mucho esfuerzo por la institución”, sostuvo Ramírez.

“El robo duele pero también duelen los destrozos. Han roto puertas, ventanas, gabinetes de los armarios, parte de los baños, etc Es vandalismo puro. Acá hay mucha gente comprometida que pone el hombro y este tipo de hechos es un paso para atrás”, agregó.

Más adelante la docente explicó que “siempre tratamos de tomar las mayores precauciones pero así y todo nos entraron igual. Los diez directores que integramos la unidad académica nos vamos turnando para hacer la custodia de la institución. Cada uno controla que el sistema de alarma esté funcionando. El que puede se da una vuelta para ver que todo esté en orden. Esto lo hacemos porque nosotros queremos, nadie nos obliga. Sin embargo la sensación es que nada alcanza”, sentenció.