En algunos casos fue por varias horas, en otras por días enteros. Un infectólogo explica que estos bloqueos no son indicados por protocolo.

En la última semana más de 50 oficinas públicas y privadas, clubes, comercios y hasta sanatorios cerraron en forma inmediata y por cierta cantidad de horas sus instalaciones, o parte de ellas, al detectarse algún caso de Covid-19 entre el personal o concurrentes eventuales. La medida no está indicada por la Secretaría de Salud municipal, sino que, salvo excepciones, la decisión de bajar las persianas es llevada a cabo por los dueños o autoridades de los lugares.

Es una acción inmediata que busca frenar los contagios, pero que no tiene demasiado sustento desde el punto de vista infectológico porque “el problema no son los edificios, sino los contactos estrechos que mantuvieron las personas”, explicó Damián Aguila, especialista en clínica médica e infectología, referente de Infectólogos del COE (área sanitaria de la Municipalidad) y profesor en la UNR.

Otra particularidad es que cuando se confirma que alguien contrajo el virus, sus compañeros de trabajo, o las personas que asistieron a esa oficina, entidad o comercio piden que les hagan de inmediato el hisopado para confirmar si se contagiaron o no, una acción que no tiene sentido ya que al testeo hay que hacerlo, si así se lo indican las autoridades de Salud, preferentemente al séptimo día del contacto. Antes suelen darse falsos negativos aún cuando efectivamente ese individuo se infectó.

En estos día no es raro escuchar: “Cerraron el club por un contagio”, “no están atendiendo en la obra social por un supuesto caso de Covid-19” o “se clausuró el área de atención al público de tal entidad de manera preventiva”.

Aguila remarcó que los cierres se producen por temor, porque la gente quiere hacer una desinfección especial (cuando la limpieza debe ser constante y diaria) o por la presión de los propios asistentes al lugar.

“En algún caso en particular podemos pedir que se cierre un sitio sólo para evitar que nuevas personas ingresen y evitar que sigan manteniendo contactos con alguien que quizás se haya contagiado y aún no lo sabe, pero normalmente no lo indicamos. Lo que sí hacemos desde Salud es rastrear a los contactos estrechos, que son, por ejemplo, aquellos que compartieron mate o vasos o cubiertos, o que mantuvieron con la persona que dio positivo una charla sin barbijo o máscara a menos de un metro y medio por más de 15 minutos, y dentro de las 48 horas previas a la confirmación del diagnóstico o de la aparición de los síntomas”, agregó el médico.

Hisopado, ¿cuándo?

“Si alguien en un oficina de trabajo da positivo, pero mantuvo todas las medidas de prevención con el resto de sus integrantes (distanciamiento, uso de tapabocas, lavado frecuente de manos y limpieza de las superficies), esos otros no son un contacto estrecho, y por ende no deben hisoparse ni hacer aislamiento”, aclaró el profesional.

¿Cuándo corresponde testear? Si alguna persona tiene al menos un síntoma, entonces sí se hace el hisopado. Por otro lado, quien se define como contacto estrecho de un contagiado debe hacer sí o sí el aislamiento durante dos semanas, incluso cuando el hisopado, si se determina que hay que hacerlo, le da negativo. El asilamiento es de cumplimiento estricto.

Que en Rosario haya más de 800 personas en aislamiento preventivo muestra a las claras que las medidas indicadas por las autoridades de Salud en todos los niveles no cumplieron de manera estricta.

De allí que el pedido insistente sea: “Tengamos todos, durante todo el día y todos los días un comportamiento siempre reflexivo, que tengamos presente la vulnerabilidad. Puede ser estresante o desgastante, es cierto, pero es la herramienta más útil”, dijo Aguila.

Distancia de más de un metro y medio, uso de tapabocas, lavado frecuente de manos y limpieza constante de superficies son todas acciones indispensables y si bien algunas son más importantes que otras, lo cierto, mencionó el especialista, es que “todas son necesarias para minimizar el riesgo de contagio”.

El infectólogo agregó: “Esto vale para los lugares cerrados y para los lugares abiertos”.

El hecho de que en la ciudad se haya determinado esta semana que hay circulación comunitaria del germen que provoca el Covid-19 “no quiere decir que el virus está por el aire, sino que no pudimos encontrar los nexos epidemiológicos de un determinado número de personas que dieron positivo y por lo tanto entendemos que hay un mayor número de individuos que pueden estar contagiando y ser asintomáticos o presintomáticos”.

“En cualquier caso, se trata es de no aflojar con los cuidados; con o sin circulación comunitaria, las medidas que cada persona asume día a día para cuidarse y cuidar a otros deben ser las mismas, en todos los sitios a los que concurre”, sumó.

Aguila comentó que cuando se conoce que una persona tiene el virus, “nos llaman pidiéndonos que hisopemos a los 5, 10 o 30 que trabajan con ella, y se da también que la gente cierra los lugares, como si fuera un problema del lugar”. Como ejemplo, citó lo que ocurre con los chicos en las escuelas cuando alguno tiene meningitis de tipo viral: “No sirve ir a fumigar las aulas o los pasillos. Acá pasa lo mismo”.

Quizá una limpieza más profunda de las superficies de ese sitio sea necesaria, pero Aguila comentó: “Si todos los días se limpiaran como corresponde las superficies no habría que tener miedo. Tampoco garantiza nada que hoy hagas una limpieza exhaustiva si después, cuando se retoman las actividades, la limpieza no se hace en forma constante”.

La imagen que circuló en su momento del personal de la ex Aduana escapando a las corridas de las oficinas ante el conocimiento de que había un supuesto caso de Covid-19 en el lugar es bastante gráfica para mostrar lo que no tiene sentido que se haga. “Salir corriendo no te aleja del virus si mantuviste contacto estrecho con quien dio positivo”, reflexionó el infectólogo y, “si tuviste todos los recaudos que deben tomarse a diario no hay que preocuparse”.

Protecciones

El médico comentó que es cierto que los distintos protocolos tienen una serie de medidas que pueden dar a veces una idea de falsa protección. Por eso apeló al cumplimiento de todos los ítems, pero especialmente de las acciones más elementales. “Si entro a un lugar y me toman la temperatura y la tengo normal, si piso un trapo con lavandina al ingreso, pero después me pongo a hablar con alguien a medio metro sin barbijo, no me estoy cuidando y estoy exponiendo también a otros. Si uso barbijo el día entero, pero acepto un mate, me expuse a la posibilidad de contagio. No hay que hacer una cosa u otra, hay que hacer todas”, destacó.

“Hay que transformar la protección en un hábito no mecanizado, por eso apelo a la reflexión, a lo educativo. En este contexto que estamos viviendo, debemos cuidarnos de todas las personas, no con una idea de miedo, sino de responsabilidad. El otro u otra que tenemos enfrente puede estar muy saludable, pero esa noche comenzar con catarro y fiebre. No hay modo de detectar con la confianza si alguien tiene o no el virus y está presintomático. Es difícil, pero es lo que nos está tocando vivir”, profundizó.

“Escuchamos que mucha gente pide que cierren las fronteras y lo cierto es que las autoridades de Salud gestionan muchos aspectos, pero, si después el ciudadano no cumple, si no gestiona su propio riesgo, no sirve demasiado. Lo que pasó con las reuniones familiares y afectivas es un ejemplo claro: no se respetaron las medidas dentro de los hogares. Este momento de crisis lo atravesamos entre todos y siendo responsables todos, no hay otro camino para minimizar el impacto de la pandemia”, puntualizó.