Las salidas recreativas pasan a ser diarias. Vuelven a la actividad los abogados y los contadores. También los psicólogos y a mitad de semana, los peluqueros.

El AMBA es la denominación geográfica de un amplio universo que vincula a dos territorios diferentes, con dinámicas que se parecen solo en ciertos aspectos y tienen, antes que eso, profundos desencuentros económicos y sociales. La explosión del coronavirus dejó al descubierto todo: lo común y lo particular de cada parte, es decir, de la Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad. Ahora, cuando los contagios continúan y la economía se hunde, parece no quedar margen para que los dos eslabones que conforman esta región pujante y al mismo tiempo degradada sigan enlazados como estrategia para superar la pandemia​.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, parece pensar en esta dirección. A partir de este lunes, la Ciudad de Buenos Aires inicia un nuevo período de aperturas en el contexto de la cuarentena por coronavirus. Se trata de otra batería de medidas tendientes a recuperar el movimiento comercial y recreativo que la despegan todavía más del territorio bonaerense, donde el impacto de los casos es cada vez mayor y donde los funcionarios (desde el gobernador, Axel Kiciloff, hasta el ministro de Salud, Daniel Gollán, y su vice, Nicolás Kreplak) manifestaron en las últimas 48 horas que no sería descabellado tener que retroceder de fase.

Se rompe simbólicamente una alianza hasta ahora conveniente en términos sanitarios, pero también políticos. Dos maneras de gestionar la pandemia van quedando expuestas. A partir de este lunes, en la Ciudad las salidas recreativas con los niños ya no serán solo los fines de semana, sino que se podrán realizar a diario. Estarán habilitados todos los menores de 16 años, acompañados de una persona adulta responsable. Podrán salir todos los días de la semana durante 1 hora, entre las 10 y las 18. Tendrán que moverse cerca de sus hogares. Deberán llevar tapabocas y respetar la distancia social. En este contexto, van a abrirse plazas y parques para que se pueda caminar con más espacio y la distancia necesaria. Los patios de juegos van a estar cerrados para limitar la propagación del virus.

El análisis que hacen los funcionarios porteños es que los números de contagios están amesetados. La tasa de letalidad por coronavirus se mantiene en 2,04% y las camas ocupadas con enfermos graves están con margen para la maniobra en emergencia. Es interesante el comportamiento de la curva de contagios. El lunes 20 la Ciudad registró 1.090 casos positivos; el martes 21, 1.452 casos; el miércoles 22, 1.390; el jueves 23, 1.267 positivos; el viernes 24, los casos fueron 1.157; el sábado pasado, 1.121; y el domingo, 888. Es esperable que este lunes los casos vuelvan a subir, pero los funcionarios porteños se aprendieron de memoria el libreto que señala que un número por sí sólo no explica la tendencia y que para tomar decisiones deben analizarse los resultados en un conjunto, como mínimo, de siete días consecutivos.

“Nosotros estamos en la etapa 1 de aperturas, no quiere decir que pasamos a la 2. El próximo fin de semana vemos cómo seguimos, a partir de los números que vengan”, explica el ministro de salud porteño, Fernán Quirós, y continúa: “Lo que vemos es que hasta ahora, con las últimas liberaciones, no se incrementó el riesgo de contagiosidad. No es una etapa de mucho riesgo epidémico. Pero lo que sí estamos notando, es un aumento de los cruces familiares y sociales en espacios cerrados. Eso nos surge de las investigaciones epidemiológicas. Cuando preguntamos a los nuevos casos cómo se contagiaron nos dicen estuve en un asado, fui a ver mis primos, me junté con amigos del colegio, nos vimos con los chicos de tal, todo el mundo te dice eso por lo tanto tenemos que empezar a focalizar en evitar los encuentros en espacios cerrados”.

Sobre la curva, Quirós dice que la Ciudad tiene un nivel de amesetamiento y que no se pueden por ahora explicar con certeza las razones. “Porque son varias -agrega-, tenemos el Plan Detectar muy instalado en todo el territorio porteño, mucha gente tuvo la enfermedad, los ciudadanos aprendieron a cuidarse más y por otro lado estamos con políticas públicas que nos permiten saber dónde la gente se contagia más o menos. O sea, sin hablar de causalidad, la Ciudad tiene un conjunto de elementos que si la gente no afloja y si el Gobierno no afloja va a sostener esta etapa de curva madura, una meseta larga, con un escenario de entre 1000 y 1200 casos por día”.

Al cierre de esta nota, en la Ciudad, la ocupación de camas de terapia intensiva en el sector público era del 63% y en el privado de 73%. “Es una situación de estrés, pero nada fuera del control, con incremento del sector privado y tendencia a la baja del sector público. Esto tiene que ver, entre otras cosas, con que fueron cambiando las características socio económicas de los contagiados. Quedó atrás el pico en los barrios populares, también pasó por la clase media baja y ahora vemos un aumento en las clases medias altas”, explica el ministro.

Además de las salidas recreativas con nuevo régimen, este lunes también vuelven al trabajo los abogados y los contadores públicos. También las galerías de arte, con turno. El miércoles 29, en tanto, quedarán habilitadas uno de los símbolos de las restricciones por el coronavirus: las peluquerías y los comercios que brindan servicios de depilación, manicuría y pedicuría. Y también podrán volver a prestar atención los psicólogos, psicopedagogos, terapistas ocupacionales, kinesiólogos que trabajan con trastornos del neurodesarrollo y para la tercera edad, y fonoaudiólogos que asisten casos de trastorno del espectro autista.

“Nosotros lo que habilitamos es que los abogados puedan ejercer su actividad. Eso incluye las diferentes ramas de la profesión. Habilitamos a todos los abogados de todos los fueros a ejercer su actividad. Y en el mismo sentido, a los contadores. Tanto para unos como para otros, la exigencia más importante tiene que ver con que por ahora será una vez por semana la posibilidad de ir a los estudios”, dice el jefe de gabinete porteño, Felipe Miguel. “Eventualmente habrá controles -sigue-, pero nosotros confiamos plenamente en el comportamiento y en lo que lo venimos trabajando con los colegios de abogados y diferentes agrupaciones. Algo similar ocurre con los contadores”.

La Ciudad elaboró un plan detallado de apertura en el que hay no fechas precisas. “Nosotros definimos una primera etapa de dos semanas con detalle y fechas porque en el momento en que tomamos las decisiones, la situación sanitaria justificaba hacerlo así. Lo fuimos haciendo de forma gradual por un tema de orden. Las otras cinco fases no tienen fecha porque pueden pasar dos cosas: si la situación sanitaria evoluciona más rápido, nosotros vamos a querer anticipar aperturas. Si justifica abrir mañana es mañana, no pasado. En cambio, si evoluciona negativa o mas lentamente se irá retrasando”.

Por último, en contraste con lo que se vino escuchando desde Provincia acerca de la posibilidad de retroceder de fase, Miguel, sin entrar en polémicas, fue concreto: “Nosotros no vemos en la Ciudad que la situación sanitaria justifique endurecer el aislamiento”.