Lo encuentran muerto de dos tiros junto a una columna. Se trata de Nahuel Rodrigo Raúl, de 34 años. Fue asesinado en Solís al 1500. “Por ahí se peleó con alguien, discutieron y lo mató”, dijo un familiar.

Nahuel Rodrigo Raúl tenía 34 años y era uno más en la zona del complejo de viviendas de Magallanes al 200, en la zona oeste. La madrugada del domingo los vecinos de Solís al 1500 escucharon dos tiros y al salir vieron un cuerpo tirado junto a una columna casi llegando al pasaje Sauce. “Pensamos que era el golpe de un corte eléctrico del motor de una moto, pero cuando nos asomamos estaba el hombre ahí, ya muerto”, comentó Oscar, quien vive con su familia a pocos metros.

Fueron dos tiros, uno al hombro que derivó al tórax y otro a la cabeza, como si lo hubieran rematado. Estos datos se verificarán en la autopsia que le harán en el Instituto Médico Legal, donde fue trasladado el cuerpo. “Estuvo tirado hasta las 5 de la mañana, no vino ningún pariente, es raro”, deslizó otro vecino.

Lo que llamó la atención del vecino tiene una respuesta: hasta ayer a las 16 la familia de Nahuel no sabía que había caído a los tiros, ya que la víctima no llevaba sus documentos. El muchacho vivía en el Fonavi de Magallanes al 200, en una casa de planta baja que se conecta con una construcción que se sumó de manera aparentemente clandestina. “Nos enteramos por una información del Facebook. No vino desde anoche y los amigos todavía lo están buscando. Un familiar fue hasta la morgue a ver el cuerpo”, contó una hermana del muchacho, que ignoraba las circunstancias del homicidio.

Lo que se pudo reconstruir es que Nahuel “tenía problemas de adicción” y que es probable que hubiera ido a comprar drogas a uno de los búnker o a quienes venden por la calle en el Fonavi del Parque del Mercado, a unas diez cuadras de su casa. “Por ahí se peleó con alguien y discutieron y lo mató”, comentó otro familiar.

Un rato después de las 16 comenzaron a llegar al departamento amigos de Nahuel, mientras la hermana de la víctima les decía a todos lo mismo: “Mataron a Nahuel”. Todos repetían la misma respuesta: un “no” seguido de una mueca de asombro. “¿Por qué? No, no me lo mataron. No puede ser él”, gritaba un cuñado del fallecido.

Raúl, ese era su apellido, tenía tres hijos y estaba desocupado. Se dedicaba a hacer changas en la calle. “Barría veredas, hacía algo de pintura. No era mala persona”, dijeron sus amigos. Hace unos años tuvo una causa por robo en el entonces Juzgado de Instrucción Nº 7. “Después nunca hizo nada, era adicto y eso lo mató”, dijo su hermana sollozando”.

El fiscal de Homicidios en turno, Adrián Spelta, ordenó la intervención del gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación (AIC) para relevamiento de la escena del hecho y relevar cámaras de seguridad de la zona como así el levantamiento de rastros.

Por su parte la brigada de Homicidios de AIC se ocupó de la toma de testimonios a ocasionales testigos y realizar medidas investigativas dictada por el fiscal interviniente. En ese marco se llevaron adelante medidas para lograr dar con la motivación e identificar a los responsables del homicidio.

Asesinado en confuso hecho

Milton Sández fue asesinado ayer a la tarde, cerca de las 17.30, en un confuso episodio que se inició cuando desde un auto negro balearon una canchita de Centeno y Cepeda donde el joven de 23 años jugaba al fútbol con amigos. Milton corrió hacia su casa y al parecer un vecino lo habría confundido con uno de los que, momentos antes y desde el mismo auto, habían baleado la puerta de su casa. El hombre disparó contra Sández, que recibió siete balazos tórax, hombro, glúteo y cuatro en la espalda. El fiscal Adrián Spelta está a cargo de la investigación.