Un padre y su hijo, al igual que varios vecinos de Barranquitas, viven aterrorizados por una banda de delincuentes que viven en el barrio.

Lo ocurrido este lunes por la tarde fue el detonante que sacó a la luz la desesperante situación, un hecho que vino a completar una secuencia iniciada la madrugada del sábado, cuando este grupo de conocidos delincuentes del barrio (son tres hermanos) se aprestaban a robar un kiosco en la zona de Pedro Zenteno al 4000, esto es a unos 50 metros al oeste de Avenida Perón, y a dos cuadras de avenida Iturraspe. El asalto fue interrumpido por un vecino, quien recibió un piedrazo. Su padre salió a defenderlo y también fue agredido. Ambos terminaron en el hospital.

Como los agresores son conocidos y viven a pocos metros de ahí, fueron identificados y denunciados, lo que motivó que los malvivientes comenzaran a recriminarles a las víctimas que los hayan “botoneado”.

Pero no tardaron mucho en pasar del “reclamo” a las amenazas, y este lunes por la mañana, cuando padre e hijo volvían de ver al médico policial por las lesiones recibidas, se encontraron con los delincuentes que los estaban esperando y no solo para acusarlos por la denuncia, sino que los amenazaron con armas de fuego, se metieron por la fuerza en la casa de las víctimas y causaron algunos destrozos. Además, cuando se iban, tirotearon la casa y el auto.

 

 

Esto motivó una nueva denuncia y la presencia de la policía en el lugar, pero cuando los uniformados se retiraron, los delincuentes regresaron para prenderle fuego al auto que antes habían baleado y al que en alguna oportunidad hasta le habían robado las cuatro cubiertas.

De forma unánime, los vecinos no dudaron en apuntar a este grupo de rufianes como los autores de los delitos que se suceden de manera continua en ese sector de Barranquitas.