El nene tenía 13 años cuando desapareció, el 28 de febrero. Su cuerpo apareció días después, descuartizado. Los tres primos de la víctima son los únicos sospechosos del caso.

Ramón Grandoli, el nene de 13 años que desapareció el 28 de febrero en la localidad entrerriana de Hernandarias, fue asesinado y descuartizado. Este lunes la Justicia le dio la triste noticia a la familia del chico, tras conocer el resultado de la prueba de ADN sobre los restos óseos que se encontraron en marzo.

Una aureola de misterio rodea todavía el trágico final de Ramoncito, como lo llamaban todos los que lo conocían. Sin embargo, los investigadores lograron en las últimas horas dar la primera respuesta cierta en la causa: los huesos encontrados pertenecen al menor.

La confirmación llegó desde los laboratorios genéticos de la Justicia de Entre Ríos que analizaron los restos, pero el expediente cuenta aún con varios obstáculos por sortear. En principio, establecer cuál es la responsabilidad que tuvieron los tres sospechosos del caso y determinar después si pueden o no ser imputados.

Se trata de los tres primos de la víctima, dos de ellos hermanos entre sí y con supuestos problemas mentales que fueron liberados tras pasar algunos días detenidos en la Alcaidía de Tribunales y en la colonia psiquiátrica de Diamante. El tercero de los acusados, Walter Roldán, de 36 años, es el único con prisión domiciliaria.

“Ramoncito” salió de su casa hace cinco meses para ir a visitar a sus tíos y nunca llegó. En el camino, según la reconstrucción que hicieron los investigadores, pasó por un kiosco y después desapreció.

Durante el allanamiento en el domicilio de los Roldán, se secuestró una faca con sangre, una alpargata quemada que podría ser del nene, una bolsa de nylon negro y un arma cargada con 9 cartuchos en el precario baño ubicado a unos 15 metros de la vivienda.

La fiscalía resaltó entonces que la investigación apunta a que los acusados “retuvieron a Ramón” y lo mantuvieron “oculto y privado de su libertad” desde el 28 de febrero, y que fueron los últimos que lo vieron con vida.