Director de Evita, Mississippi en llamas, Expreso de medianoche y Las cenizas de Ángela son algunas de las películas más destacadas del cinesta.

El director de cine británico Alan Parker, autor de clásicos como El expreso de medianocheEvita o Fama, ha muerto a los 76 años, según informó este viernes una portavoz del cineasta. La fuente explicó en un comunicado enviado en nombre de la familia que Parker falleció tras una “larga enfermedad”.

Parker, el hijo de una familia de clase trabajadora del barrio de Islington, en Londres, empezó su carrera audiovisual lejos de las salas de cine. La publicidad fue su primer oficio detrás de las cámaras. El viaje hacia el cine lo llevó a hacer una escala en la televisión, antes de debutar con Bugsy Malone, un proyecto aparentemente delirante que era, a la vez, una historia de gángsters y un musical protagonizado exclusivamente por niños (Jodie Foster estaba en el reparto). A pesar de que la idea sonaba extravagante, la película ganó un nombre para Parker, que dos años después se encontró con la historia más importante de su carrera.

Todo lo que en Bugsy Malone era audacia y fantasía, en El expreso de medianoche era un hiperrealismo sucísimo que impactaba como si fuera un reportaje dramatizado. La película narraba la historia real de une estudiante estadounidense detenido en el aeropuerto de Estambul con unos gramos de hachís. El calvario carcelario que lo esperaba se quedó marcado en millones de espectadores: laberintos kafkianos de burocracia y sadismo al estilo de Feliz navidad Mr. Lawrence, violaciones en las cantinas, códigos de conducta indescifrables… Empezaban los años 80 y el choque de civilizaciones entre Occidente el mundo oriental tuvo en El expreso de medianoche una primera referencia aterradora aunque entonces nadie era capaz de intuirlo.

Parker era, por edad y nacionalidad, contemporáneo de los hermanos Ridley y Tony Scott. En un mapa de la historia del cine, podríamos colocarlos como unos émulos británicos del nuevo Hollywood de los 70 que asumían los recursos de cine comercial para construir historias con un fuerte sentdo de la autoría. No había temas vetados ni prejuicios y eso se puede comprobar al leer la sucesión de películas que Parker dirigió en sus años de mayor éxito.

Fama, de 1980, también se clavó en la cultura popular de su época, gracias en parte a la serie de televisión que siguió su estela. SU argumento parece hoy un asunto omnipresente: los alumnos de una escuela de artes dramáticas interactúan, se enamora, compiten, completan o no su viaje de autoconocimiento… Nada que no aparezca en nuestras televisiones cada día. En 1980, un drama así era algo completamente nuevo, igual que la mirada de Parker, que inventó para la película una imagen entre los 70 y los 80.

La música y la cultura pop fueron alimento frecuente en la carrera de Parker. Además de Fama, su firma se encuentra en películas como The wall (1982), una historia basada en la música de Pink Floyd en la que se volvían a los mezclar elementos expresionistas, a veces con aires de ópera. También había mucha música en The Commitments (1991), una película completamente diferente: pequeña, casi independiente, llena de sentido del humor y de realismo, basada en una novela de Roddy Doyle. En aquella historia, Parker inventaba una banda de soul dublinesa y tabernaria que casi alcanzaba el éxito. Casi pero no, aunque, al final, todo el mundo terminaba de buen humor.

En medio hubo más cine. Arde Mississippi (1988) tuvo también la virtud de tomar un tema insólito en el cine comercial de la época: el retrato del racismo en el sur de Estados Unidos y la pelea por los derechos sociales. Si El expreso de medianoche dejó un mensaje conservador de desconfianza sembrado en los años 80, Arde Mississippi tuvo el efecto contrario: abrió el marco de la discusión. 32 años después, muchos espectadores aún recuerdan a Gene Hackman y a Willem Dafoe, dos agentes del FBI a los que el destino convierte por casualidad en luchadores contra el Ku Klux Klan , escapando de las siniestras antorchas.

Hay más: Birdy es una película casi onírica y hoy poco recordada pero que en Cannes ganó el Gran Premio del Jurado. El corazón del ángel (1987) era un thriller sofisticado al estilo de los años 90 que medía la fama de Mickey Rourke ante Robert De Niro. Algunos tiros también salieron desviados: Bienvenido al paraíso (1990) tenía todas las rutinas del cine comercial de su época. Evita, con Madonna, es una película difícil de juzgar. Y El balneario de Battle Creek

parecía la muestra de que Parker había perdido el toque. Aún hubo tiempo de hacer un par de películas interesantes: Las cenizas de Ángela (1999) y La vida de David Gale (2003). El balance es sobresaliente: muchas películas, diversas, atractivas para el gran público pero cargadas de sentido.