Una masiva manifestación visibilizó el daño ambiental que sufre el ecosistema del delta del Paraná. Pidieron por la ley de humedales.

Miles de personas se congregaron pacíficamente ayer en la cabecera del puente Rosario-Victoria para manifestar el hartazgo por la quema en las islas entrerrianas, y para que se le de solución urgente a una problemática que ya lleva años. La consigna que atravesó la movida fue la urgente sanción de la ley de humedales para la protección del ecosistema del Delta del Paraná, y se exigió que se ponga fin a las quemas. Más temprano, del lado entrerriano, hubo una manifestación de los dueños de los terrenos en las islas (ver página 15).

La multisectorial que conforman grupos ambientalistas, estudiantes y vecinos autoconvocados se acercó después del mediodía al final del bulevar Rondeau. En auto, a pié y en bicicleta, los manifestantes se ubicaron al inicio de la traza vial que conecta a Rosario con Victoria, (Entre Ríos), justamente la ciudad que tiene jurisdicción sobre las tierras donde se producen las quemas.

El encuentro no sólo sirvió para alertar sobre la irreparable depredación que se traduce en los focos de incendio con densas columnas de humo que padecen los rosarinos desde febrero, una problemática de años, sino para reclamar políticas activas y sostenidas de preservación del ecosistema.

Con el humo de la quema en el aire, en un día con sol y con temperaturas por encima de las registradas en días anteriores, entre las 14 y las 17, los rosarinos cortaron un tramo de doscientos metros, donde la ruta comienza a elevarse hacia el puente propiamente dicho.

Estudiantes de Ciencias Médicas que integran la comisión de seguridad e higiene de la multisectorial montaron postas sanitarias para colocarle alcohol a los asistentes, mientras recomendaban mantener el distanciamiento y uso del barbijo.

“Esto es una convocatoria abierta a toda la comunidad debido a la gravedad del tema que sufren los rosarinos en la salud y por el medio ambiente, sin identificación política. Además de pedir el urgente cese de las quemas, es prioritario tener una ley de humedales”, resumió Marina, militante de la multisectorial.

Recordó que bajo esos objetivos se convocó al “abrazo al río” en el parque España. Luego al primer corte en la cabecera del puente, hace quince días, y, el martes pasado, a la concentración frente al Concejo Municipal. En esa instancia los ediles se comprometieron a sesionar el jueves próximo en la escuela 1.339 de la isla Charigüe.

Consignas en paz

El clima en la cabecera del puente era de armonía. Flameaba alguna bandera wiphala (de los pueblos originarios) y se escuchaba música de timbales y redoblantes. Había hombres y mujeres jóvenes solos, en ronda de amigos, familias, parejas, niños y adolescentes con sus padres.

“Acá no se trata de penalidades o multas económicas a los responsables, hace falta una ley de humedales”, insistió Julieta. “Defender el medio ambiente es defender la soberanía”; “modelo agroexportador, igual ecocidio” se pudo leer en varios carteles. Mientras, del megáfono de fondo con distintos oradores propalaba la consigna. “Basta de quema, urgente ley de humedales”.

Romina y Chiara compartieron el razonamiento. “No se trata sólo de la salud. Estamos con barbijos porque mataron animales y ahora sufrimos la pandemia. Tampoco se cumplió la prohibición de la quema que ordenó el juez de Entre Ríos” recordaron. Una de ellas sostenía una cartulina donde se leía: “Que no te vendan humo, basta de quemas. No hay planeta B”.
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Aunque la mayoría de los asistentes demostraban tener entre 20 y 40 años, también se sumaron vecinos de más edad, como Eduardo y Adriana, que orillaban los 60. “No es solamente el humo, es el cuidado del planeta, que está en riesgo”, recalcaron.

“Hay que ser solidario. Vemos muchos jóvenes y ellos son la esperanza, porque mucha gente se queja pero no participa. Este es un problema enorme y no vemos un sentimiento federal. Cuando el humo llegue a Buenos Aires, ahí se van a mover. Es indispensable la ley de humedales”, coincidieron.

Algunas imágenes evocaban el Flower Power de la década del sesenta. Jóvenes sentados en ronda sobre el pavimento o el césped del talud del costado del camino, tomando cada uno su mate, y cientos de cartulinas multicolores.

El rasgo no tan llamativo fueron las cientos de personas que llegaron en bicicleta. Una clara señal de estos tiempos que no parece casual en el contexto de la convocatoria: la mayoría utilizó ese medio de transporte sustentable para trasladarse al norte de la ciudad.

Más temprano, un grupo de dueños de campos, productores ganaderos y puesteros se concentraron a la vera de la ruta, pero en las cercanías del peaje y sin cortar el tránsito. Protestaron por las quemas en las islas, y por la persecución judicial de la que dicen ser blanco.

Muchos llegaron a caballo, otros en autos y camionetas con banderas argentinas. Enzo Vignale, uno de los propietarios que está citado a declaración indagatoria, indicó: “Estamos acá por la quema intencional en las isla. No sabemos quienes son los responsables y encima nos acusan a nosotros. Es el Estado debe garantizar el orden público en el lugar”.