El presidente de la Fundación Antonio Canova culpa a un “inconsciente turista austriaco” que se sentó en la escultura.

Los funcionarios del Museo Gypsotheca Antonio Canova en Possagno, en el norte de Italia, han informado el sábado de un acto de vandalismo en una de sus famosas esculturas: la de Paulina Bonaparte, realizada en 1804 por el escultor y pintor Antonio Canova. La estatua, un retrato mitologizado de la hermana de Napoleón, fue dañada en la parte de los pies por un turista austriaco que se sentó encima para hacerse un selfie, según la revista de arte ‘Finestre sull Arte’, y que se fue del museo sin denunciar los hechos.

En cuanto se supo del daño, los guardias de salón dieron su alarma y se declaró inmediatamente la situación de emergencia. Las cámaras de vigilancia han captado toda la secuencia y la información ya está en manos de los ‘Carabinieri‘ de la estación de Pieve del Grappa. El museo ha informado en un comunicado en redes que trabaja en la “futura intervención de restauración”: “Reiteramos que nuestro patrimonio debe ser protegido: adoptar un comportamiento responsable dentro del museo respetando las obras y los bienes conservados es un deber cívico”.

Vittorio Sgarbi, político y presidente de la Fundación Antonio Canova, ha denunciado a través de redes el hecho: “Un inconsciente turista austriaco se sentó en Paolina Borghese, rompiéndole los dedos del pie”. El daño en la escultura es, en ese sentido, “inaceptable”, y su deseo es que se pueda identificar al “vándalo inconsciente” cuanto antes: “Pido claridad y rigor a las fuerzas de la ley y al poder judicial para identificar con los instrumentos de seguridad el vándalo inconsciente, y no permitirle quedarse impune y volver a casa”.