La frase corresponde al referente de la astronomía en la ciudad, Jorge Coghlan. Estima que concretar el proyecto del planetario y la puesta en valor del lugar demandaría siete meses de obra. Se trabaja en una nueva licitación.

El Centro de Observadores del Espacio (Code) es una institución arraigada en los santafesinos. El tradicional espacio astronómico está próximo a cumplir 60 años y, en la actualidad, tiene un presente que está muy lejos de ser el ideal, tanto para sus responsables, como para toda la ciudad.

Su referente, desde hace mucho tiempo es Jorge Coghlan, que fue quien abrió el candado a El Litoral para mostrar el estado actual del Code. Sí, no hay un error de tipeo: “abrió el candado”. Quien pase por avenida Almirante Brown y Calcena, podrá apreciar los típicos chapones de obra que rodean al Code. Es que desde hace dos años permanece cerrado al público y con un proyecto que quedó a mitad de camino y continúa paralizado.

Una luz de esperanza

Coghlan, junto a los pocos socios que le quedan al Code, hizo siempre una serie de comunicados, con los cuales informó a autoridades locales, provinciales y nacionales lo que le estaba pasando a la institución. Usó todo tipo de medios para mostrar la situación en la que se encontraba el lugar. Y eso, parece, haber surtido efecto en este complejo 2020.

“Este año, antes de la cuarentena, tuvimos una visita de gente del Ministerio de Obras Públicas, que hizo un relevamiento. Ahora hace unas dos semanas, volvieron junto a funcionarios de Planeamiento de la Municipalidad. Vinieron dos veces, hicieron un inventario completo de cómo está todo, con los planos de cómo iba a ser la obra. Puede ser que haya algunas modificaciones, pero ya se está trabajando en llamar a una nueva licitación. Lo cierto es que el gobierno de Santa Fe, volvió a mostrar interés, teniendo en cuenta también que el edificio es patrimonio de la provincia. O sea, nosotros, además del Code, cuidamos un patrimonio provincial. Pareciera entonces que hay una decisión política de poner en marcha, no sabemos cuando, la obra. Trabajos que desde mi punto de vista, no son tan complejos. Si tuviéramos los recursos y una empresa seria, calculo que en seis o siete meses debería estar todo terminado”.

Coghlan también “abre el paraguas” en una cuestión muy importante, si de números se habla. “Hay un detalle que modifica todo, que es el tema del equipamiento planetario. En su momento se iba a hacer una gestión, por medio de la UNL para evitar pagos de impuestos que son muy elevados. Por ejemplo el proyector planetario no hay en el país, hay que importarlo y eso, sumado a las devaluaciones y la inflación, los costos son altísimos. Ese tema debemos tratarlo muy bien”.

Seguridad

Entre 2010 y 2011 el Code padeció fuertes actos vandálicos. A partir de allí hubo vigilancia de la policía. “Más acá en el tiempo, cuando estábamos promediando el primer año de obras, el Gobierno de la Provincia retiró la vigilancia policial que teníamos, nunca supimos por qué. Entonces la empresa constructora puso un sereno. Pero cuando se va la empresa, nos quedamos sin vigilancia. Desde ese entonces, la Municipalidad, a través de la Guardia de Seguridad Institucional (GSI), puso una vigilancia en tres turnos que fue excelente en todo sentido, pero la tuvieron que levantar, como todos los puestos fijos de vigilancia, cuando comenzó la cuarentena. Por eso desde marzo, sólo tenemos a los puestos móviles, o sea los agentes pasan en la camioneta, a veces bajan, revisan. Es decir, tenemos un control permanente, pero no estable. A raíz de eso tomamos nosotros el cuidado de la institución”.

Jorge Coghlan no quiere entrar en detalles, porque además es algo ya sabido. Pero lo cierto es que desde el 20 de marzo, pasa las noches en el Code. Algunas veces, por cuestiones personales, le paga a una persona que lo ayuda para que se quede. O sea, que pasa mucho más tiempo del habitual en el lugar, algo que le posibilitó, entre otras cosas, recuperar el salón de exposiciones, que se había transformado en un obrador.

Arrepentido

Sobre el final de la charla con Coghlan, El Litoral le consultó acerca de lo que le pasaba por la cabeza a la noche, cuando apoya la cabeza en la almohada (de su casa o del catre que tiene improvisado en el Code) y ser consciente del presente del lugar. “Después de vivir cosas increíbles en el Code, todo esto me genera un gran arrepentimiento. De haber gastado tantas energías y tiempo en tratar de darle algo mejor a la ciudad. Si pudiera meterme en el túnel del tiempo, me hubiera quedado con el Code que teníamos. Un planetario a la institución no le cambia demasiado porque las actividades que hacíamos nosotros, van a seguir estando. La diferencia es la proyección de imágenes que puede brindar un planetario”.

Las promesas de las autoridades de que todo iba a ser en seis meses y que iba a ser algo extraordinario, quedaron en la nada. “La idea del planetario la empezamos con el Gobernador Binner, que la rechazó y lo mismo ocurrió con Bonfatti. Con Lifschitz, al haber trabajado en el domo del planetario de Rosario, pensábamos que era el indicado. Confiamos mucho en él y hoy nos encontramos así. Una situación que mucho tiempo más no la vamos a poder aguantar, porque una institución así necesita recursos para mantenerse. Todo tiene un límite que no se donde está. Pasan los días, los meses, los años… Ahora depende todo de una voluntad, de llevar esto adelante, de cuidarlo, defenderlo. Hoy confío en quien tiene que poner la firma para que las obras se hagan que es el Gobernador Perotti, de que se termine en su gestión. El Code es patrimonio de la ciudad capital de una de las provincias más importantes de Argentina”, comentó el referente astronómico de Santa Fe.

“De haber sabido que después pasaría esto, no lo hubiéramos hecho, fue una pérdida de tiempo, de salud, de socios, de eventos astronómicos que no pudimos cubrir en todo este tiempo. En definitiva, una gran pérdida para una institución como la nuestra, de 60 años. Muchos funcionarios no habían nacido cuando el Code ya hacía lo que realizamos siempre de estar en los medios, hablar en todo el país, porque nos consultan de todos lados. Es un lugar de perfil internacional, porque somos la sede de la LIADA (Liga Iberoamericana de Astronomía). Hacíamos uno o dos congresos por año donde venían astrónomos de distintas partes de América Latina y España. Y ver esto paralizado, en este estado y con esta incertidumbre, realmente duele mucho. Soy el gran arrepentido de haber tenido esta idea”, finalizó Coghlan.

Historia del abandono

Para contextualizar el presente, es necesario saber cómo se llegó al actual deterioro. “Todo comenzó en diciembre de 2016, en una reunión en la Casa Gris, donde el Gobernador (Lifschitz) entregó al Intendente de aquel momento (Corral) un cheque, que incluía casi un 50% de lo que era el presupuesto de ese momento para remodelar el edificio del observatorio, y de esa manera adaptarlo a la incorporación de lo que sería el viejo anhelo del CODE y de Santa Fe también: el planetario para la ciudad”, recordó Coghlan. “Todos estuvimos de acuerdo porque el proyecto original preveía seis meses de trabajo, después de adjudicada la licitación. Entonces en diciembre de 2016 se entrega un cheque de casi 6 millones de pesos, se llama a una primera licitación, que se declara desierta. Y recién tenemos otra en octubre de 2017, o sea para la fecha en la que ya debería haber estado terminada la obra”.