A partir del lunes 11 de mayo, día en que reabrieron los comercios (con nueva modalidad), se notó un incremento progresivo de la cantidad de gente que utiliza el transporte público de pasajeros. Esto se vio reflejado también en muchos mensajes que llegaron por las distintas vías de El Litoral, y fue motivo para comprobarlo “in situ” en distintas calles y avenidas de la ciudad.

La primera impresión es que no hay controles y no se respeta el protocolo arriba de las unidades. No de todas, sí de la mayoría. Hay más gente que la permitida. Y según pudo averiguar este medio de fuentes confiables, los choferes están cansados debido a que están para manejar y no para “hacer de policías” arriba de sus respectivas unidades.

En muchas oportunidades la gente los insulta o los intentan agredir porque no los llevan. Allí es cuando los problemas se hacen más grandes, y los conductores no quieren tener inconvenientes con nadie. Si hubiera controles más exhaustivos, no se observarían los coches tal como se los puede apreciar actualmente. Eso implicaría controlar subiendo a la unidad, ver quién tiene los permisos para circular, que todos tengan tapaboca correctamente puesto y, si el colectivo está lleno, obligar a bajar a los que sobran.

Para evitarse malos momentos, algunos choferes “cortan por lo sano”: su barbijo, su cortina y si tienen que bajar gente y en esa cuadra suben diez, no les dice que se bajen. Hay líneas (como la N° 15, la 10 o la 1) que por el recorrido que tienen están más complicadas aún. En definitiva, si se abusa del uso de los colectivos, el efecto que puede traer, si los casos positivos se multiplican, sería muy negativo y habría que tomar otro tipo de medidas.

Quien brindó su opinión acerca de los controles y de cómo van cargados los colectivos fue Lucas Fernández, uno de los referentes de la empresa Autobuses Santa Fe, responsable en la ciudad de las líneas N° 4, 5, 8, 10, 11, 13, 14 y 18. “En general se ocupan todos los asientos, debe ser muy eventual que alguien vaya parado. Si detectamos ese problema en alguna de nuestra línea, agregamos servicios. Pero desconocemos qué hace el municipio, al cual hace mucho tiempo ya le planteamos que se deberían readecuar algunos recorridos, y de esa manera concentrar la oferta en las avenidas y, por ende, incrementar las frecuencias con la misma oferta”.

Sobre el final, Fernández insistió, pero también siendo realista: “No se llevan pasajeros parados; pero si, por ejemplo, a las 7 de la mañana se acercan muchas personas para tomar el colectivo de la línea 13 en Alto Verde, el chofer no se opone a que suban”. Como hay menos coches en circulación, las esperas en las paradas suelen ser muy prolongadas en algunos casos.