Trabajadores y vecinos de Mendoza al 3700 aseguran que en la hora de la siesta el paseo comercial es “tierra de nadie” y que los pocos uniformados que ven parecen más interesados en hacer compras que en patrullar.

Cansados de arrebatos, escruches y entraderas, este martes el mediodía los comerciantes de barrio Echesortu sumaron su reclamo por mayor seguridad. Aseguran que en la hora de la siesta el paseo comercial sobre calle Mendoza es “tierra de nadie” y que los pocos policías que ven por la zona se dedican más a “mirar vidrieras” y hacer compras que a patrullar.

En contacto con el programa De 12 a 14 (El Tres), un grupo de vecinos y comerciantes de la galería de Mendoza al 3700 pidieron más seguridad. El último robo lo sufrió Florencia, que tiene un local de ropa adentro. Tras el cierre de las 13, ladrones ingresaron a la galería, barretearon su puerta y huyeron con prendas, dinero y la computadora.

Esto obligó a tomar la decisión de cerrar de 13 a 16 la galería; adentro funciona un bar por el que ahora se accede sólo por la cochera.

Aseguraron que en esas tres horas de la siesta, la zona se convierte en “tierra de nadie”. Pero tampoco se siente seguros durante el horario comercial. Una vecina advirtió que los pocos policías que se ven parecen más interesados en “mirar vidrieras” y hacer compras que en prevenir robos.

“(Los ladrones) están al acecho”, aportó otra comerciante que destacó otro horario de peligro: la salida. A las 20, con los locales y galerías cerrados, esperar el colectivo para volver a casa se convierte en un acto valentía y muchas veces de logística: “Tenemos que pedir que nos vengan a buscar”.