La psicóloga Lorena Aguirre, jefa de Salud Mental del Hospital de Niños, dio cuenta de los roles que deben afrontar los adultos responsables en estos momentos de distanciamiento. Sostuvo que los más chicos, desde que son bebés, necesitan jugar para estimular su mente.

“En este Día del Niño me parece interesante poner el eje en que es un desafío para los adultos a cargo, como una figura que está al lado de un niño y que lo cuida. Por eso el adulto debe reinventarse para el festejo del Día del Niño, lo que significa llamar a la creatividad, es decir, al juego”, indicó Lorena Aguirre, quien es psicóloga y jefa del sector Salud Mental del hospital de Niños “Orlando Alassia”.

La psicóloga resaltó la importancia de hacer protagonistas a los más chicos y de que sean ellos quienes decidan cómo quieren celebrar su día. “Hacer del domingo un día especial es darle lugar al deseo del niño o niña. No necesariamente implica transformarnos en payasos. Ellos necesitan de otras presencias en donde el adulto intente dar lugar a lo que desea hacer, creando condiciones de posibilidad para que salga lo mas propio. Cada familia o grupo a cargo festejará como le guste y sienta; he ahí la singularidad de cada uno. No hay un manual de lo que mejor debería hacerse”.

Ante la crisis sanitaria que trastoca la vida cotidiana de las personas desde marzo pasado, nadie quedó exento de modificar sus hábitos y las formas de relacionarse con otros. “Estamos en un contexto nuevo y nos desafía a todos. En este sentido todos estamos en una posición de niños, descubriendo un mundo nuevo y aprendiendo. Los niños son nativos digitales y la tecnología es parte de su lenguaje y forma de interacción, se comunican por videollamada y a través de la misma Play Station se interrelacionan, diferente a las infancias de antes”.

En perspectiva

-En este contexto de encierro los adultos y los niños compartieron mucho tiempo juntos. ¿Cómo analiza este panorama?

-La cuarentena ha llevado a generar escenas familiares que en el ritmo habitual de antes no ocurría, como el comer todos juntos o compartir toda una tarde juntos. En algunos contextos ha sido muy positiva y en otros contextos no, porque es real que si dejamos la “mirada romántica de la familia”, el encierro genera situaciones de nervios y malestares que uno puede tener.

Realmente la pandemia es un tiempo de trabajo subjetivo, me refiero a que cada uno se replantea de cómo vive; de qué manera lleva adelante su vida; qué es lo que desea hacer, cuáles son sus sueños.

-¿Cómo se puede acompañar a los más chicos en esta situación?

-Tanto el niño como el adulto se encuentra más sensible, se irrita por cualquier cosa. Por eso en ese contexto es importante no perder nuestro rol de adulto a cargo y brindarle un soporte y sostén al niño, que como digo yo, es un pequeño sujeto en construcción. Por eso ofrecerle el juego es fundamental, y si hay algo que se puede ofrecer para este día es que se juegue porque, como dicen muchos psicoanalistas, “jugar es cosa seria” porque es el trabajo psíquico del niño. A través del juego, el niño metaboliza todos sus malestares, no hay otra herramienta que tenga para transitarlo sin el juego. Su forma de pensar es a través del juego.

-¿La franja etaria modifica esta importancia del juego?

-No, el juego se debe instalar desde el primer momento. Entre la mama y el bebé se construye un vínculo fundamental donde no sólo lo amamanta sino que se instala el inicio del juego. El “cachorro humano”, el bebé, nace con tal indefensión que sin un “Otro” no sobrevive. Está comprobado con los estudios de Spitz que si a un bebé se le brindan todas las necesidades biológicas pero no se filia, no se lo nombra, habla y canta, ese bebé puede morir. El vínculo en el sujeto humano es vital, constitutivo.

El juego inaugural es el de “presencia-ausencia”, el que Freud llamo “Fort Da”. Y esto da cuenta que el juego es el primer instrumento que el niño tiene o cuenta para enfrentar y metabolizar sus problemáticas. No es lo mismo que sea agresivo a que pueda poner en juego la agresión velando la misma a través de la ficción. El juego es el efecto de un trabajo psíquico que el infante realiza. Para que esto se dé se tienen que dar ciertas condiciones en el vínculo con el otro, la más importante que ese otro le haga un lugar en su interior. Los psicoanalistas decimos, que tenga un lugar en el deseo del otro.

-¿Qué pasa cuando a un niño se le quita la posibilidad de “jugar”?

-Cuando se dice que un niño no puede jugar, se le han robado las condiciones de infancia. Para este Día del Niño sería fundamental devolverle la condición de infancia: jugando.

Cómo es el trabajo en Salud Mental

Para la psicóloga Lorena Aguirre en su tarea como jefa del sector de Salud Mental del hospital Alassia, la pandemia modificó las formas y los ejes de su trabajo y de todo el personal que forma parte del equipo de salud interdisciplinario. “Trabajamos con una modalidad diferente en este tiempo de pandemia, porque no solamente estamos atendiendo las consultas de las internaciones y tomando algunas consultas externas, sino que también nos hemos puesto a trabajar con el personal del hospital. Creo que el personal de salud es el más vulnerable de la pandemia, porque el miedo ha provocado un malestar psíquico y emocional extra a la actividad natural que tenía cualquier médico, enfermero o cualquier otro personal de la salud como psicólogos, odontólogos, etcétera”.

“Esto -prosiguió- nos ha puesto en un eje donde el riesgo mantuvo alerta al equipo; por eso generamos espacios de escucha dentro de la institución, reuniones a través de talleres para crear espacios donde circula la palabra, para que el trabajador pueda hablar sus malestares y esto genera otras condiciones laborales. Esto también repercute en la atención del niño como paciente”, comentó y concluyó que lo que está sucediendo “es un gran desafío para nosotros, tuvimos que tomar decisiones de trabajo. Así como en el niño es importante darle lugar al juego, en el adulto es importante darle lugar a la palabra para que cuente lo que le sucede”.