El secretario de Asuntos Penales y Penitenciarios, Walter Gálvez, dijo que el gobierno santafesino “no mira para otro lado” respecto de las investigaciones judiciales que prueban que han salido de la cárcel llamadas con amenazas, extorsiones y estafas.

Ante una consulta periodística aseguró que se han tomado más medidas para evitar el ingreso de teléfonos celulares a los pabellones de los presos y graficó “sabemos que no los teléfonos no llueven del cielo” y sumó: “hoy no hay visitas” por el riesgo de contagio de Covid-19.

Explicó que junto al ministro de Gobierno Esteban Borgonovo y el titular del Servicio Penitenciario, Héctor Acuña, se ha tomado la decisión de impedirles a los agentes de ese cuerpo de seguridad ingresar con sus automóviles a los penales, para prevenir que en esos vehículos “ingresen luego, en alguna oportunidad durante el horario de trabajo, algún objeto” de uso ilegal en prisión o directamente sustancias prohibidas.

El funcionario provincial destacó luego que la enorme mayoría de los agentes del Servicio Penitenciario son probos, sacrificados y tienen un fuerte compromiso con la ley y su trabajo, ante otra consulta sobre cuántos son los casos que se analizan en esa fuerza, que podrían haber llevado celulares a los presos.

Explicó que, en rigor, fue una investigación que realizó la conducción del Servicio Penitenciario Provincial sobre uno de sus uniformados la que “detonó la noticia”, pero es el producto “de una tarea de largo aliento” bastante menos conocida.

“Se le hizo –expresó- un seguimiento a ese empleado (sobre el que había sospechas) hasta el momento mismo del operativo propiamente dicho, y hoy está detenido, incomunicado y con prisión preventiva y ha sido sumariado. Es también un mensaje a todos los integrantes del Servicio”.