Los ministerios de Transporte y Salud trabajan en un protocolo para la reactivación de los vuelos internos e internacionales que le presentarán la semana que viene al Presidente.

Pese a la preocupación que genera la disparada de casos de Covid-19 y la aparición de nuevos focos de contagio en el interior del país, el Gobierno avanza con un plan para reactivar los vuelos comerciales de cabotaje. Según explican, cierta estabilización del escenario en el Área Metropolitana de Buenos Aires y el hecho de que cada provincia deberá decidir en función de su situación sanitaria si autoriza el ingreso de vuelos, permiten comenzar a delinear un horizonte de apertura.

Tanto en el Ministerio de Transporte como en el de Salud confirmaron a LA NACION que trabajan conjuntamente en un protocolo para la reactivación de los vuelos internos e internacionales e incluso que tienen en mente una fecha tentativa de reapertura. Se espera que en los próximos días ese plan sea presentado por el ministro de Salud, Ginés González García, al Presidente, que podría dar alguna definición al respecto la semana que viene.

“La intención es, en la medida que se pueda, tratar de ir abriendo. Obvio que el aumento de esta semana preocupa; veníamos en un clima de estabilidad de casos y ahora los focos del interior llaman la atención, pero en principio no ha variado nuestra postura”, sostuvo una fuente del Ministerio de Salud que participa de la discusión. Sin embargo, aclaró que no se está pensando en los viajes con fines turísticos, sino que el objetivo es atender primero los muchos otros motivos por los que las personas pueden necesitar trasladarse, como el reencuentro con familiares.

Para autorizar los vuelos comerciales regulares Alberto Fernández debería modificar el decreto que dispuso el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) y sus prórrogas para permitir la movilidad entre jurisdicciones, más allá del caso de los trabajadores esenciales. Eso, sin embargo, no significaría una restitución inmediata de los vuelos a todo el país porque sería necesario que cada gobernador -muchos de ellos todavía reticentes a la idea- los autorice en su provincia.

De hecho, tanto en el Gobierno como en Aerolíneas Argentinas aseguran que todos los gobernadores que solicitaron vuelos durante los últimos meses recibieron autorizaciones especiales y los tuvieron. Tierra del Fuego y Chaco, con algunas frecuencias a Buenos Aires, son los principales ejemplos.

Respecto del protocolo coordinado por las distintas áreas del Gobierno, no exigiría la realización de un hisopado previo a los pasajeros, tal como dispusieron países como Uruguay. En el Ministerio de Salud explican que un hisopado no garantiza que la persona evaluada no vaya a desarrollar después la enfermedad, dado que la puede estar incubando, y que puede generar una sensación contraproducente de “falsa seguridad”. Por otro lado, tiene problemas de implementación, como su elevado costo, el tiempo de anticipación que demanda y las pocas horas de vigencia del resultado. De todos modos, no descartan revisar la decisión en caso de que lo amerite.

El protocolo se basará en el control de síntomas, lo que se realizaría mediante el auto-reporte de los viajeros y se reforzaría con un chequeo médico. Los funcionarios tomaron como referencia para su elaboración las recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que depende de las Naciones Unidas, que fueron consensuadas por representantes del sector de todo el mundo respetando los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De hecho, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) y la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) solicitaron ayer mediante una carta dirigida a los gobiernos de la región que tomen esa referencia para “armonizar sus acciones frente al Covid-19” y reiniciar la actividad lo antes posible.

En el caso de los vuelos internacionales, si bien la Argentina tiene planificadas para septiembre una serie de frecuencias a Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, se trata de servicios que siguen siendo “especiales”. Es decir, no responden a los itinerarios regulares de las aerolíneas sino a una planificación de excepción que debe ser autorizada en cada caso por las autoridades y que no le permite a las empresas tener un horizonte de más largo plazo para planificar sus operaciones. Aún así, hoy existen más posibilidades para volar desde y hacia el exterior que dentro de la Argentina.