En 2019, entre enero y agosto se reportaron 520 focos ígneos. Un año después, en el mismo período, las cifras alcanzaron los 1.206 incendios. Este invierno duplica al anterior en cantidad de siniestros.  

Las columnas de humo rodean la ciudad y su área metropolitana. La problemática está lejos de terminarse, a menos que los irresponsables que inician los fuegos dejen de hacerlo. Para dar cuenta de la magnitud de las quemas de pastizales que ocurren en Santa Fe y las localidades aledañas, como Rincón, Santo Tomé y demás, un dato representativo es que el año pasado, entre enero y agosto, se reportaron 520 incendios. Este año esa cifra se duplicó y en los primeros ocho meses del 2020 ocurrieron 1.206 focos ígneos, según los datos proporcionados por la Agrupación Bomberos de Santa Fe.

En la comparación interanual de un invierno al otro, época del año donde las pasturas están más secas y con más combustión para expandir sus llamas, en el 2020 se contabilizan entre junio y agosto 526 incendios. Mientras que el invierno pasado, en los mismos meses se ocasionaron 266, es decir que la problemática se duplicó.

En los meses de verano, la otra temporada del año en que las altas temperaturas aceleran las posibilidades de incendios, este año se registraron 511; y en 2019, entre enero y marzo, los bomberos contaron 165, por lo que el incremento fue del 209% de un verano al otro.

Algunas de las áreas donde más se registran incendios son: la Circunvalación Oeste; la zona del Puente Carretero; el barrio El Pozo y sus alrededores; el cordón Norte de la ciudad —franja verde entre General Paz y El Chaquito—, y los terrenos cercanos al Mercado de Abasto; también se ocasionan en Santo Tomé entre la Autopista y la Ruta 19; lo mismo pasa en San José del Rincón y a la vera de la Ruta 168, camino a Paraná.

Las quemas no solo que crecen de mes en mes, sino que el horizonte solo muestra humo y pocas esperanzas que se acaben rápido. Esta reflexión está aparejada y sostenida por los factores climáticos que este año son históricos.

Al respecto el jefe de Bomberos, Claudio Arias, opinó: “Evalúo la condición climática porque estamos atravesando una sequía importante que hace muchos años no se daba, es más, ya se ha caratulado como ´sequía histórica` y eso influye en la falta de humedad de las pasturas, por lo que toda la vegetación que vemos es como el papel, por lo que cualquier de llama o brasa genera incendios”.

El dato llamativo que observó Arias es que este año, a pesar del aislamiento social, preventivo y obligatorio que se extendió en todo el país durante fines de marzo, abril, mayo y parte de junio. “Cuando estábamos en aislamiento hubo una merma en los incendios y cuando pasamos a la fase de distanciamiento se dispararon los números de quemas. Esto muestra que son intencionales y causados por el ser humano”, destacó.

Otro factor en el que hizo hincapié el bombero es que “es una temporada en el que los incendios se ´ponen de moda´. Por ejemplo, el año pasado y el anterior tuvimos temporadas de incendios de autos, los famosos quemacoches. Cada noche teníamos un auto quemado y seguro que no era la misma persona, es un efecto dominó”.

“Ahora esto sucede con el tema de los pastizales, al darle tanta difusión a las quemas parece que surgiera ese efecto”, lamentó Arias.

El trabajo actual

En el último tiempo, las quemas que preocupan a la zona de islas del Delta del Paraná se extendieron hacia Córdoba y Catamarca, además de otras provincias, es decir que ya es una problemática nacional.

“Tenemos la ayuda por parte de la Federación de Bomberos Voluntarios cuando no podemos acudir a incendios simultáneos, nos ayudan desde el cuartel de Las Flores, Sauce Viejo y de las distintas zonas de Santa Fe. Cuando los incendios son demasiado grandes también nos apoyamos en cubas de agua, a través de Protección Civil y Aguas Santafesinas”, resaltó.