Se trata de una estafa de al menos U$S5 millones anuales. La Justicia ordenó 39 allanamientos en todo el país.

La Justicia Federal de Lomas de Zamora desbarató una banda delictiva que robaba petróleo de un oleoducto de la empresa estatal YPF, lo refinaba en destilerías clandestinas y luego lo vendía a estaciones de servicio de todo el país y a productores agropecuarios. Como parte de la investigación se realizaron 39 allanamientos y fueron detenidas 21 personas sospechadas de ser las responsables de la compleja operatoria delictiva que implica una estafa de al menos U$S5 millones anuales.

Los procedimientos se realizaron en forma simultánea en distintos lugares del país, ordenados por el juez federal 2 de Lomas de Zamora, Juan Pablo Auge, a pedido de la fiscal Cecilia Incardona, que también investiga si la única damnificada es la estatal YPF.

Voceros judiciales informaron a la agencia Télam que, como resultado esos operativos, 21 personas fueron detenidas por efectivos de distintas divisiones de la Policía Federal Argentina (PFA). Los allanamientos se realizaron en La Matanza, Olavarría, Pilar, Azul, Villa Ramallo, Bahía Blanca, Hurlingham, y General Rodríguez, de la provincia de Buenos Aires; en la ciudad de San Lorenzo, de la provincia de Santa Fe; en la localidad rionegrina de General Roca, y en Neuquén.

La investigación comenzó en octubre del año pasado, y en febrero se detectó una extracción de petróleo mediante punciones a un oleoducto de YPF, en la localidad bonaerense de Coronel Dorrego.

Para extraer el crudo del oleoducto –que transporta el petróleo desde Puerto Rosales, en Bahía Blanca, hacia la refinería ubicada en el partido bonaerense de Ensenada-, realizaban perforaciones y, mediante un sistema de bypass, lo vertían en piletones realizados en la tierra.

El paso siguiente consistía en cargarlo en camiones a través de mangueras y trasladarlo a una destilería clandestina ubicada en la localidad bonaerense de Valentín Alsina. En esa planta se destilaba y refinaba el crudo, que luego era vendido a estaciones de servicio de bandera blanca, es decir que no responden a ninguna petrolera en particular y a productores agropecuarios.

Toda la compleja operatoria se realizaba a partir de la caída del sol y hasta recién empezada la mañana siguiente para intentar ocultarla lo máximo posible. Por eso, la carga y transporte se realizaba en tres camiones distintos. Mientras dos de ellos completaban dos cargas por noche, el tercero regresaba para descargar el petróleo en las plantas de refinamiento.

Parte de las herramientas utilizadas para la punción del oleoducto fue rescatada durante los allanamientos, así como dinero en efectivo, teléfonos celulares, camiones de transporte y automóviles, varios de ellos de alta gama.

Según dijo la Fiscalía Federal 2 de Lomas de Zamora a Télam, los integrantes de la banda obtenían “un alto rédito económico, no sólo sorteando todas las exigencias y controles estatales, sino también construyendo con sus maniobras un circuito económico y comercial completamente ilegal”.

Además, la denuncia incluye que “habrían realizado acciones que dañan el medio ambiente de manera ostensible”, por lo que se inició también un expediente por contaminación ambiental en el sur de la provincia de Buenos Aires.