Los especialistas temen que la relajación en las medidas de distanciamiento social provoque un nuevo rebrote de casos.

otoBrasil vivió un fin de semana caótico en medio de la celebración del Día de la Independencia. Miles de personas desafiaron las prohibiciones de permanecer en la arena y colmaron las playas y bares de las principales ciudades del país, pese al refuerzo policial instalado a fin de impedir que se repitieran las aglomeraciones.

Las playas más emblemáticas de Río de Janeiro, como Copacabana e Ipanema, así como las del litoral paulista, recibieron turistas de todo el país y su arena se convirtió en un mar de sombrillas. En Jericoacoara, un paradisíaco y exclusivo pueblo del nordeste de Brasil, la ocupación hotelera fue del cien por ciento.

Las imágenes de cientos de visitantes en un espacio comprimido y sin mascarillas encendieron las alarmas de las autoridades sanitarias, durante un fin de semana en el que se desafió la existencia de una pandemia, en un país donde su presidente Jair Bolsonaro ha minimizado la enfermedad al denominarla como una “gripezinha”.

Los especialistas temen que la relajación de las medidas de distanciamiento social se intensifique todavía más con la llegada del buen tiempo, lo que podría provocar un nuevo rebote de casos y muertes cuando el país todavía no ha dejado atrás la primera ola.

“En Río de Janeiro y Sao Paulo hemos visto una caída muy grande del aislamiento social, las playas están llenas y eso va a tener un reflejo en los datos de los próximos 14 días”, advirtió Mirian Dal Ben, infectóloga y epidemióloga del hospital Sirio Libanés.

Brasil, uno de los tres países más afectados por el coronavirus junto a Estados Unidos e India, acumula desde el comienzo de la pandemia 4.147.794 casos confirmados (10.273 en las últimas 24 horas) y 126.960 muertes por la enfermedad.

El mayor país de Latinoamérica dejó atrás las últimas semanas de una meseta de mil muertes diarias y tuvo una reducción en el número de casos. Sin embargo, las cifras son consideradas todavía muy altas por los especialistas, con un promedio de 820 muertes diarias.