Tenía 53 años y recibió cinco balazos en las piernas mientras estaba dentro del auto. Fue operado de urgencia y falleció a media tarde.

Como corolario de una saga de hechos sangrientos ocurridos el viernes que dejaron el saldo de cuatro personas asesinadas (ver páginas 31 y 32), un taxista de 53 años fue baleado y murió ayer pasado el mediodía en Cavia y Larrechea, una franja humilde del barrio Parque Casas conocida como El Churrasco. Según datos preliminares, le dispararon desde una moto mientras estaba detenido dentro del auto y sin pasajeros. El taxi no tenía la chapa municipal habilitante. Alcanzó a ser socorrido por un compañero pero falleció en el Hospital Alberdi por lesiones gravísimas en las piernas.

Así, el inicio del fin de semana, con cuatro crímenes registrados el viernes a la noche en distintos puntos de la ciudad, sumó ayer la muerte del taxista Sergio David Palma, un hombre de 53 años. Las motivaciones y la mecánica del hecho son materia de investigación.

En circunstancias que se desconocen, el hombre llegó sobre las 15 manejando sin pasajeros su Fiat Siena patente PNJ 719 (RA 0331) a una zona compleja de Parque Casas descripta en crónicas policiales por permanentes balaceras entre bandas que se disputan el comercio de droga.

Según pudo saber este diario, antes de llegar allí, Palma, dueño del taxi que manejaba, pasó por Vieytes y Agrelo, donde su madre atiende un comercio. Sin pasajeros ni registro de llamadas por pedidos de viajes desde la empresa 455-5555, a la que estaba adherido, se trasladó hasta El Churrasco.

Un dato que los investigadores también buscarán determinar a partir de registros oficiales de Servicios Públicos de la Municipalidad es la razón por la cual el vehículo no tenía adherida la chapa amarilla que lo identifica como taxi oficial.

Es que de acuerdo a la ordenanza, en esas condiciones todo movimiento que realice se considera personal y no un servicio público. Lo cierto es que mientras estaba detenido por Cavia, antes de la intersección con Larrechea, fue sorprendido por una persona.

El ataque

Se desconoce si hubo una discusión previa o se trató de un intento de robo. Los vecinos escucharon varias detonaciones de arma de fuego, y cuando salieron a la calle encontraron a Palma ensangrentado en el habitáculo del conductor, mientras que el agresor ya se había escapado.

En ningún momento, de acuerdo a los primeras evidencias, el taxista accionó el botón de pánico para alertar sobre una situación de riesgo. Hasta anoche tampoco se pudo determinar si hubo faltantes de elementos personales de la víctima para sostener que fue atacado al resistirse a un asalto.

Un residente de la cuadra llamó al 911. Pero antes de que llegaran policías y la ambulancia lo hizo primero un compañero del taxista, que lo trasladó en su auto al Hospital Alberdi, donde fue asistido de urgencia por al menos cinco heridas de arma de fuego en las piernas.

Ante la gravedad de las lesiones, los médicos decidieron someterlo a una intervención quirúrgica de urgencia, pero Palma no resistió y falleció a la media tarde.

Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) indicaron que en el lugar se hizo presente el fiscal de Homicidios Dolosos, Adrián Spelta, en colaboración con su colega en turno, Ademar Bianchini.

El gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) secuestró múltiples vainas servidas calibre 9 milímetros, que serán enviadas a peritar. También se ordenó la toma de testimonios a vecinos, quienes podrían aportar pistas sobre la mecánica y motivaciones del letal ataque.

La noche anterior los vecinos advirtieron de las habituales ráfagas de disparos que interrumpen el silencio que impone las restricciones por la pandemia. “La zona está repleta de búnker de droga. Se viven cagando a tiros. Anoche (por el viernes) también repiquetearon los balazos”, graficaron residentes de la zona hartos de las balaceras.

Por las particulares características del hecho, resulta apresurado enmarcar el homicidio de Palma en el contexto de las víctimas de inseguridad permanente que sufren los trabajadores del servicio público de taxis, que en los últimos cinco años sufrió la muerte de cinco choferes.

Las entidades que nuclean a la familia tachera se mostraron consternadas por la suerte del compañero (ver aparte), y aunque adelantaron que por el momento no se piensa en medidas de fuerza, anticiparon que harán reclamos ante las autoridades para garantizar la seguridad de los taxistas y de la población en general.

La zona está marcada por las muertes violentas. A menos de 200 metros de donde balearon al taxista, el 5 de julio de 2018 mataron a una nena de 5 años. Maite Ponce dormía en un sillón dentro de su casa de Larrechea y Avalos cuando un proyectil traspasó la puerta y le impactó en el cráneo. El hecho estuvo atravesado por la guerra de pandillas que se disputan el comercio de droga.

Solidaridad de compañeros

Consternado por la muerte de su colega, el titular de la Asociación de Titulares de Taxis de Rosario (Atti), Mario Cesca, remarcó que se trató de un hecho lamentable, y descartó medidas de fuerza. “Es una situación complicada. Nos solidarizamos con la familia del compañero y la acompañamos en este momento. Vamos a esperar cómo avanza la investigación. Por ahora no tenemos pensados realizar medidas de fuerza, pero iremos a reclamar a las autoridades mayor presencia policial y seguridad por nosotros, y por toda la población”.