Este lunes 14 de setiembre comenzó el juicio oral por el femicidio de Vanesa Castillo. Vanesa era maestra, madre, hija, hermana, amiga y víctima de un sistema burocrático en donde la vida y la integridad de los niños no importan más que el puesto eventual que ocupan funcionarios de los tres poderes del Estado.

La película

“Vanesa Presente” es el film documental cuya producción comenzó semanas después de aquel horroroso 15 de febrero de 2018 y fue creándose en sincronía con las maniobras jurídicas, políticas y hasta gremiales que este crimen denunciaba.
Vanesa Castillo denunció, en diciembre de 2017, que una alumna de 12 años estaba embarazada de 8 meses y que le había confesado haber sido abusada, en su hogar, en repetidas ocasiones.

La niña no era alumna de Vanesa, pero la eligió a ella como protectora de ese secreto que todos veían, pero nadie preguntaba. A Vanesa no la protegió nadie como vehículo de esa denuncia y fue obligada a ser denunciante ante la Justicia con nombre, apellido y firma.
El segundo día de clase, luego de aquella denuncia, Vanesa fue asesinada, por quien debía estar detenido, por un frondoso prontuario que tenía, como último delito, el intento de violación de una mujer en el interior del Hospital Mira y López en donde estaba “recuperándose” de su adicción que lo acompaño desde los 13 años hasta sus 31 en que lo encontró con una faca detrás de la moto de la maestra. Los fiscales no investigaron.

El juicio por la violación, que comenzó con la visibilización del caso que expuso Vanesa, culminó en un abreviado que implicó la negociación de una pena a un familiar que se hizo cargo del abuso. Tampoco se investigó.

La impunidad como pandemia

La niña, ya con su hijo, volvió al mismo hogar en donde había sido violada. El culpable se determinó con una confesión y la pena se negoció entre defensores y fiscales.
Queda el testimonio de una investigación periodística, filmada, que emerge como registro de la impunidad estructural.

La mirada crítica impugnada porque incomoda, no sólo al Poder, sino también a una sociedad que agacha la cabeza y murmura su descontento, pero se paraliza ante el miedo cuando lo siente cerca.

Ese terror, que supera al miedo en intensidad funciona, primero, desde la ignorancia y se consolida con el desinterés.

Caso Vanesa Castillo: cada cual atiende su puesto

El juicio por el femicidio de Vanesa, procederá en plena pandemia y se licuará en el morbo de quienes nos vamos domesticando para ver la realidad como una película que pasa afuera y no dentro de la propia sumisión.

Difícil honrar la vida de la “Seño Vane” con aulas vacías y niños “aislados”.
“Vanesa Presente”, en esta actualidad, adquiere un valor que nos conecta con la vida desde valores que hoy parecen de la prehistoria y tienen que ver con la dignidad de vivir sin entregar la libertad al mejor postor. Mejor dicho, al más próximo impostor de la Escuela Victoriano Montes de 12 años estaba embarazada de 8 meses y

Este film documental del caso, fue presentado en el primer aniversario cumplido desde que 13 puñaladas terminen con la vida de Vanesa. El acusado es un hombre de 33 años, sus iniciales son JRC y también será juzgado por los delitos de amenazas, atentado a la autoridad y agresión.