Parte de los miles de migrantes que quedaron sin techo en la isla griega de Lesbos tras el incendio de su campamento de refugiados comenzaron a ser trasladados hoy por la policía a un nuevo campo “provisional”, según la ONU y las autoridades locales, que mencionaron la próxima Pascua como fecha límite para su traslado fuera de la isla.

Temprano en la mañana, la policía, que había bloqueado el acceso a la zona a la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) y los periodistas, comenzó a pasar carpa por carpa, despertando a los migrantes, que duermen a la intemperie al costado de rutas o en bosques, para llevarlos al campo construido después del siniestro de hace una semana.

En medio del silencio, interrumpido por el llanto de algunos niños, los migrantes juntaban sus escasas pertenencias y desmontaban las carpas improvisadas montadas en el asfalto.

Mujeres y niños se dirigían también hacia el cordón policial, con sus pocos bienes encima, informó la agencia de noticias AFP.

“El objetivo es proteger la salud pública”, declaró Theodoros Chronopoulos, portavoz de la policía, confirmando una “operación en curso” con “fines humanitarios”.

Desde el incendio del campamento de Moria, donde vivían unos 13.000 refugiados, miles de personas se instalaron en las zonas de estacionamiento de supermercados o en el arcén de las carreteras.

MSF, que abrió una clínica de emergencia en el lugar, no fue autorizada a entrar en la zona durante la noche, después de que empezaran a circular rumores de la operación de evacuación, dijo la ONG, que agregó que esto no debería impedir la atención médica.

Moria, el mayor campo de migrantes de Europa, creado hace cinco años, quedó totalmente devastado por un incendio, intencionado según las autoridades griegas, en la noche del 8 al 9 de septiembre.

Seis jóvenes migrantes afganos fueron detenidos, cuatro de ellos fueron inculpados por “incendio voluntario”.

Moria albergaba a migrantes de África, Medio Oriente y Asia que llegaron a Lesbos por mar en los últimos años desde la cercana Turquía huyendo de guerras o de la pobreza.

Por lo general, los migrantes no quieren quedarse en Grecia, sino que prefieren ir a otros países más prósperos de la Unión Europea (UE), sobre todo Alemania, que esta semana anunció que recibirá a unos 1.500 migrantes que estaba en islas griegas.

En virtud de un acuerdo de 2016 entre Bruselas y Ankara, los que llegan a las islas griegas se quedan allí esperando que se acepte su pedido de asilo o que, caso contrario, sean deportados a Turquía.

Organizaciones humanitarias llevaban años advirtiendo sobre las pésimas condiciones del campamento, que tenía capacidad para 2.750 personas, pero albergaba a más de 12.500.

Las autoridades griegas y la ONU construyen desde el sábado un nuevo campo donde, según ellos, los procedimientos de asilo podrán retomarse.

Pero la mayoría de migrantes se niegan a instalarse en el nuevo recinto porque temen quedarse bloqueados durante meses a la espera de un posible traslado hacia al continente u otro país europeo.

Sin embargo, tras una semana de errar a la intemperie bajo un sol abrasador, sin baños, parece que los migrantes empiezan a dirigirse hacia estas instalaciones. Ayer accedieron varios cientos de ellos, según el personal humanitario.

Las autoridades griegas informaron que el martes, 1.200 personas habían entrado en el campo, levantado cerca de los restos de Moria.

El ministro de Protección Civil griego, Michalis Chrysochoidis, estimó que la mitad de los migrantes de Lesbos podrán salir de la isla “de aquí a Navidad” y el resto, “en torno a Pascua”, es decir a principios de abril.