Ramón Villaveiran, presidente de la Cámara Argentina de Shopping Center, advirtió que la imposibilidad de recibir gente en el sector gastronómico y en los entretenimientos genera pocas expectativas.

Uno de los sectores económicos más castigados desde que inició la pandemia en Santa Fe es el de los shoppings. A pesar de algunas autorizaciones para funcionar con los locales y generar algún ingreso, el no poder recibir gente en el sector gastronómico ni en el espacio de entretenimiento y menos aún en el cine, hacen que el shopping Ribera del puerto de Santa Fe esté lejos de un buen momento.

“Las expectativas del shopping Ribera no son las más alentadoras lamentablemente. En los primeros seis meses desde que inició la pandemia hemos tenido diálogos esporádicos con la segunda línea de la intendencia y no hemos podido acceder a ninguna reunión con el intendente (Emilio Jatón)”, destacó Ramón Villaveiran, presidente de la Cámara Argentina de Shopping Center y gerente de Asuntos Públicos y Gubernamentales del Grupo Irsa, y criticó: “El intendente nos ha negado la agenda sistemáticamente por lo cual entendemos que no hay una preocupación por parte de la intendencia”.

Al mismo tiempo valoró el diálogo que mantienen con el Ente Portuario: “Estamos en conversaciones para tratar de readecuar las condiciones contractuales que nos permitan hacer viable un desarrollo en el que hemos puesto muchas ganas y esfuerzo”.

La situación de los inquilinos

En notas anteriores, El Litoral reflejó la difícil situación que atraviesan los comerciantes que apuestan a continuar con un local en los centros comerciales de la ciudad y que afecta a más de 500 familias que dependen de su funcionamiento. “Los inquilinos están en un estado débil y muchos de ellos al borde de la quiebra . Por lo tanto el panorama es para nada alentador”, lamentó Villaveiran.

Respecto a la actividad parcial que desarrollaron hasta el pasado viernes en el shopping del puerto, el presidente de la Cámara Argentina mencionó: “Hubo una ocupación interesante, pero el hecho de no poder trabajar con el sector gastronómico (permitiendo que los clientes coman en el lugar) y sin entretenimientos, hacen que la propuesta que es fuerte para este centro comercial sea mucho más difícil”.

En cuanto al horizonte que avizora y la posibilidad que el gobierno municipal les allane un poco el canino, el empresario se sinceró y apuntó: “Sinceramente no esperamos una reunión con el intendente porque nunca nos atendió. Entendemos que ni el shopping ni los puestos de trabajos que genera, son un problema para él (por Jatón), debe tener otras preocupaciones”.