Santa Fe sufrió el mismo derrumbe del promedio nacional. La caída de la actividad en el sector industrial empujó ese registro en agosto.

En agosto los argentinos requirieron 8,29% menos de energía eléctrica que el mismo período de 2019 y fueron los grandes consumidores industriales los que menos la necesitaron, producto de la recesión económica.

La Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina emitió su informe mensual sobre la demanda correspondiente a agosto de 2020.  En el mercado más importante, formado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, donde distribuyen la energía Edenor, Edesur (en el AMBA) y Edelap (en La Plata), la demanda de energía se redujo 6,61%.

 Santa Fe bajo la misma tendencia

Tal como informara El Litoral, en la Empresa Provincial de la Energía el descenso en el consumo fue de -6,6%, pero en toda la provincia de Santa Fe (contando los grandes usuarios electrointensivos que se abastecen en el mercado mayorista) el bajón es de -8,2%.

La diferencia entre ambos registros confirma que la demanda en los hogares se sostiene, pero en las grandes superficies comerciales y la industria la tendencia es negativa.

Más aún, en las provincias cuya demanda de energía tiene un fuerte componente no residencial (porque tienen desarrollo industrial) la caída es mayor.

El ejemplo más claro es Chubut que registra en agosto -66,60%, con una muy fuerte incidencia de la empresa Aluar, donde está la planta de aluminios.

Es clave en el informe de ADEERA observar que, en todo el país, el consumo de los hogares de energía eléctrica no cayó, sino que aumentó el 2,58% en agosto respecto del mismo mes del año anterior. Y que el registro general tiene en cambio números negativos en las demás categorías de usuarios.

Los llamados consumidores no residenciales, con instalaciones y equipos que demandan una potencia superior los 300 kW el registro fue de -13.43% y los no residenciales con hasta ese límite del -12.44%. En cambio, en los grandes usuarios del mercado mayorista (que compran con contratos privados a las generadoras su energía) del -24,41%.

La temperatura media del Área Metropolitana de Buenos Aires (clave para la demanda residencial) fue de 14,1°C, siendo 1,2°C superior a la media registrada en igual mes del año anterior.

Por provincia

Muestran derrumbes similares en la comparación interanual de agosto las tres jurisdicciones cuyas áreas eléctricas poseen más industrias: el conurbano y la capital federal (-6,61%), Santa Fe (-8,80), Córdoba (-5,94%) y esos números pesan más en el total general del país.

Por otra parte, también se advierten número negativos en Neuquén (-13,32%), Río Negro (-13-32%), Corrientes (-9,20%), Mendoza (-7,21%), Santa Cruz (-6,72%), Santiago del Estero (-5,20%), Tucumán (-5,19%), Entre Ríos (-4,77%), La Pampa (-4,14%), Salta (-3,9%), , Chaco (-2,26%), La Rioja (-1,80%) y San Juan (-0,15%).  Las provincias con mayor crecimiento de la demanda fueron Catamarca 6,74% (se incrementó especialmente la demanda de sus grandes usuarios), Formosa 6,20% (un crecimiento de la demanda básicamente residencial) y Misiones 1,26% (con un incremento de la demanda no residencial de empresas medianas con demandas de potencia mayores a 300 kW y de grandes usuarios).

El tercer mercado eléctrico del país

Según los datos disponibles en la página web de Adeera, en Santa Fe la demanda residencial ocupó el 36,98% del total.

Aún en un mes muy malo para la industria y el comercio santafesinos, el llamado sector “no residencial” ha demandado el 63,02% del total provincial de la energía consumida en agosto pasado.

En cambio, en Córdoba la demanda residencial estuvo en agosto en el 47,93% y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense el 59,43% del total.

Y si se observa el otro extremo de los usuarios, el de las industrias electrointensivas que compran en el mercado eléctrico mayorista, por jurisdicción, para agosto pasado, en Santa Fe ese segmento representa el 20,59% de la demanda, Córdoba apenas el 5,70% y el área metropolitana el 12%. La proporción mayor de grandes consumidores la tiene la provincia de Buenos Aires con un 25,24%.

El peso total de la Provincia de Santa Fe en el mercado eléctrico del país es del 9,36%, está en el tercer lugar luego del área metropolitana que implica el 41,51% y el resto de la Provincia de Buenos que concentra el 11,75% del total. Luego de Santa Fe sigue Córdoba con el 7,60% del total consumido en la Argentina.

Cambio de tendencia

En agosto pasado, la Empresa Provincial de la Energía distribuyó un 6,6% menos de ese fluido que en el mismo mes de 2019. La comparación interanual del mes pasado se parece a la de mayo (de -6,2%) y quiebra una leve tendencia a la recuperación que se había registrado en los meses de junio y julio que -aunque con cifras bajas- daban al menos números positivos.

El registro suministrado por la Epe a El Litoral tiene carácter provisorio y se basa en la energía operada por la empresa estatal para satisfacer la demanda.

Desde que comenzó la pandemia y se adoptaron medidas sanitarias de cuarentena primero y de aislamiento sanitario luego, de inmediato se reflejó la profundización de una crisis económica que ya existía, en el consumo de energía eléctrica.

Es interesante repasar la serie histórica del corriente año, mes a mes en su comparación interanual. En enero de 2020, cuando todavía era un asunto lejano el problema del Coronavirus, la Epe distribuyó un 2,5% más de energía que en el mismo mes de 2019. Y en febrero cayó un poco, -1,5%. En marzo hubo una suba importante: 15,7%, aunque los últimos diez días de ese mes pico ya sintieran los efectos de la paralización económica que implicó la cuarentena.

Luego, en abril, se produjo el derrumbe más impresionante (-12%) y en mayo -siempre en la comparación interanual- la caída fue menor (-6%).

Junio y julio causaron optimismo: con sus modestos 1,9% y 0,3% pudieron parecerse a lo que ocurre habitualmente con lo que los técnicos llaman el crecimiento vegetativo de la demanda, producto de que año tras año la población crece y con ella la actividad. (Obviamente, estudios serios sobre los requerimientos energéticos de la población descuentan a estas cifras estadísticas la influencia del factor estacional determinado por el clima).

Cada año, la Epe también observa el número acumulado con el paso de los meses, de manera poder ver si los meses negativos y los pocos positivos se compensan o si predominan unos sobre otros.

En la serie histórica de 2020 el acumulado de la demanda de la Epe da negativo (-0,7%) y es el producto de sumar y restar el resultado de cada mes y obtener un promedio. La cifra no es peor porque marzo había mostrado un despegue que luego truncó la pandemia.