“Abrieron los armarios pero no se llevaron ningún libro”, comentaron desde la escuela Provincia de San Luis, de Zalaya y Baigorria. También secuestraron un CPU y destrozaron las instalaciones.

“Impotencia y tristeza”. Eso es lo que siente la comunidad educativa de la escuela Nº 116 Provincia de San Luis, de Zelaya y Baigorria, en pleno barrio Alberdi, que esta madrugada de viernes fue objeto de vandalismo en mano de ladrones. Lo más triste para las autoridades del establecimiento es el destrozo generalizado que cometieron para llevarse sólo un CPU, una caja de alfajores y un pack de leche que era para la merienda de unos 250 niños.

Según pudo saber La Capital, los vándalos ingresaron por el tapial que da a calle Baigorria y luego bajaron por un patio para ganar el ingreso a la biblioteca, de donde se llevaron un CPU con todo el inventario de la misma. Lo más curioso y paradójico es que “abrieron los armarios pero no se llevaron ningún libro”, que en definitiva hubiera sido un mal menor.

Tras ello fueron por las herramientas que se encontraban en un salón de usos múltiples donde los chicos tienen clases de Plástica y Tecnología y luego destrozaron a patadas la puerta de la cocina, donde había una caja de alfajores y packs de leche, que estaban destinados a la merienda de 250 alumnos del barrio.

Según le contó a La Capital la directora del centenario establecimiento educativo, Karina Fernández, el robo fue perpetrado en horas de la madrugada porque recién notaron los destrozos esta mañana, a las 8.45, cuando ingresaron a la escuela. “Es mucha la impotencia y tristeza la que siento porque en un instante te sacan todo lo que construiste día a día con tanto esfuerzo y cariño”, indicó la docente, que desde hace dos años está a cargo de la institución educativa.

A su vez, el presidente de la cooperadora, Damián Dardas, aseguró que “es lamentable lo que estamos viviendo porque no se trata del robo en sí, es el destrozo que hicieron. Desde orinar en la biblioteca hasta romper rejas y armarios por nada. Esa es nuestra indignación”.

“Se robaron todo el CPU, herramientas que utilizan los chicos, una caja de alfajores, se tomaron una caja de leche y, de paso, orinaron”, agregó.

Según precisó Fernández, los maleantes sabían los movimientos de la escuela porque “se llevaron llaves y dejaron todo preparado para volver a robar”. Además de los elementos secuestrados, provocaron destrozos en rejas, puerta de la cocina, destrozaron el tendido eléctrico y también la alarma que posee el establecimiento, que el año pasado cumplió 100 años de vida.

Personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) llegó este viernes mediodía para tomar testimonios, rastros y huellas a fin de encontrar a los delincuentes, que escaparon por donde ingresaron mediante un pallet que utilizaron como escalera.