Después de quedarse con el gran premio de la noche, el cantante habló con TN.com.ar sobre la emoción que siente por su carrera y su familia. Además, reveló sus planes para el futuro.

“No puede ser. No me esperaba ganar el Gardel de Oro. Y agradezco. Igual, para mí es importante hasta si me das una piedrita y me decís ‘te quiero’”, concede David Lebón. A la medianoche del viernes, y a sus 68 años, el multiinstrumentista y guitarrista -que puso su toque en Pescado Rabioso, Serú Girán, Polifemo, Espíritu, en otras bandas y en su sensible faceta solista- deja aflorar su emoción por el Gardel de Oro y los otros cinco premios que recibió en la entrega virtual de CAPIF por su disco Lebón & Co.

“No sé muy bien qué decir. Estoy atragantado porque el programa fue rápido: no fue como en las entregas en vivo”, dice, en una sesión de Zoom que TN.com.ar compartió con él y con otros medios tras la premiación. Lebón está en la casa de su pareja, la mánager Patricia Oviedo. Lleva anteojos tostados, bien de rockero, y barba blanca, pero sonríe como si el tiempo corriera hacia atrás. “Yo soy grande, pero me siento como un chico. O como un tipo de 20 años. Uno de ocho mis nietos me dice que soy como Peter Pan, y este premio me da energía para seguir haciendo discos. Ni soñando imaginé que iba a ganar el Gardel de Oro. Ni ahora ni antes”, remarca.

Mira tres años hacia atrás para verse de nuevo acá, con las felicitaciones que no dejan de llegar. “Yo ya sentí con el disco anterior, Encuentro supremo, de 2016, que se me dio una oportunidad increíble. Se lo debo a Sony. Yo tuve que confiar en mí para superar mis dramas. También elijo y quiero confiar en la gente. Vivimos en una Argentina de mucha desconfianza, pero tengo a mis ocho nietos contactándome y eso me pone muy feliz. Sé que esta felicidad me va a durar. A la vez le doy gracias a toda la gente que siempre me siguió. Y a todos los que no están: a Luis, a Moro, a Pappo. A todos mis amigos del alma. Yo sé que están festejando desde donde estén”.

“Este premio tiene mucho que ver con mi pareja. Patricia fue la persona que pudo lidiar con el tema de las drogas. Ella logró lo que no logró ningún psicólogo y tengo la suerte de que hace 15 años no tomo una gota de alcohol ni de cocaína. Es el regalo que me hizo Dios”, asegura durante la entrevista. Y prosigue en conexión sideral: “Yo no puedo estar del todo feliz si la gente no está feliz. Hoy todo es agradecer para mí. Nunca me hubiera imaginado haber hecho un Teatro Colón lleno el año pasado. O haber entrado en las bandas de Spinetta o de Pappo. Cada momento musical fue y será inolvidable”.

Respecto de Lebón & Co, en el que recorre grandes obras de esa vida sonora junto a gente como Fito Páez, Ricardo Mollo, Julieta Venegas, Pedro Aznar, Lisandro Aristimuño, Eruca Sativa, Carlos Vives, Andrés Calamaro, etc., concede: “El trabajo de Gaby Pedernera como productor fue inmenso”.

Por instantes capta su faceta más mística, luego de idas y venidas con las oscuridades: “Dios actúa en formas distintas. Yo no soy caprichoso, sino que tengo anhelos ardientes. Yo tuve anhelos ardientes cuando conocí a Los Beatles y así llegué hasta hoy. Mi mamá me dijo ‘si no vas a estudiar, vas a tener que ser famoso’. Y yo le dije ‘ok, voy a ser famoso’”. A ella le dedica el premio y ve en el presente un viaje hacia su identidad sonora primal. “Sin comparar en la forma de tocar, yo me siento como Eric Clapton. Soy un clásico. Más allá de todo eligo cantar rock y blues. Y me acostumbré a sentir más que a pensar. Creo en el destino, en un lugar al que si me empujan un poquitito yo voy”, destaca.

Cuando TN.com.ar le pregunta cómo atraviesa esta cuarentena y su proceso interior en plena pandemia, Lebón subraya: “A mí me agarró amor. Siempre tuve amor con la Argentina, incluso cuando me torturaron en la dictadura del ’76: me picanearon. Yo me quedé acá, entonces, y eso fue una grave equivocación. Pero yo amo al pueblo, a la gente. No pertenezco a otro lugar. Hoy estoy entregado a lo que vendrá. No es que haya torcido mi vida. Yo me entregué de corazón y encontré la llave para poder estar en mi mundo agradable para que nada me lastime”.

Adelanta que planea juntarse con Charly García “para ver cómo están las cosas”, y, quizá, hacer más música juntos: “Si el pudo grabar su último disco en la clínica, con los tecladitos chiquitos pegados con cinta skotch y el suero en las venas, todo se puede. El quía es un genio. También tengo en mente sacar un libro. Muy pronto”. Entonces respira y se vuelve a abrir: “Es difícil hablar cuando estás feliz. Es como cuando estás borracho: debés tener cuidado. Simplemente quiero decirles que los amo y que les agradezco el haberme apoyado todos estos años”. El Gardel de Oro le hace recordar también a Spinetta: “Como decía Luis, estas son cosas muy bonitas que ponés en un lugar y que tenés que limpiar todos los días, para recordar ese momento. Y yo de este momento no me pienso olvidar”.