Enviaron una nota al intendente Jatón. Estiman un quebranto mensual de $ 45 millones. “Llevamos 6 meses de un proceso de desguace”, aseguran. Esperan ser convocados para dialogar.

Las empresas de transporte urbano de la ciudad -Autobuses, Recreo y Ersa Urbano- comunicaron al intendente Emilio Jatón la decisión de suspender la prestación del servicio de colectivos a partir del 1° de octubre. Cumplirán la medida, en caso de que la Municipalidad no arbitre los medios económicos necesarios que garanticen, al menos, cubrir los costos de funcionamiento.

Así se lo hicieron saber al mandatario a través de un mail, ya que no está funcionando la Mesa de Entradas -el camino formal para hacerlo- por el paro que llevan adelante los empleados municipales. Será entregada el viernes.

En la misiva explican que el quebranto mensual que sufren está estimado en 45 millones de pesos, sumados a las demoras en la percepción de subsidios nacionales y a la retracción en la cantidad de pasajeros transportados.

“Llevamos 6 meses en un proceso de desguace del capital de trabajo y de endeudamiento, y ya no podemos continuar más. Venimos expresando la grave situación del sector antes de la pandemia, y no somos escuchados por nadie”, aseguran.

Además, exponen que han propuesto “un sistema de reordenamiento de recorridos a esta nueva realidad que desconocemos cuando termina, solicitamos ayuda económica como hacen los municipios de otras ciudades de la provincia y el país, y seguimos sin respuesta” Ante esta grave situación esperan una rápida convocatoria a una mesa de diálogo con las autoridades municipales que se traduzca en soluciones urgentes para el sector.

Los cambios en las políticas de reparto de subsidios que viene implementando el gobierno nacional, y las dilaciones, representan un claro perjuicio para todos los actores involucrados en el subsistema de transporte. Los empresarios se endeudaron y debieron reducir las frecuencias de los colectivos para ahorrar costos. Las esperas se hicieron más prolongadas para los pasajeros. Y los choferes vienen cobrando sus salarios tarde y en varias veces. Esto, en un contexto de pandemia, donde se desaconseja el uso del colectivo para evitar contagios, con la consecuente caída de pasajeros transportados y de la recaudación.

A este panorama debe sumarse que hace exactamente un año no aumenta la tarifa, el otro instrumento que financia poner en marcha el servicio. El último estudio de costos que presentó el Ente de Movilidad de Rosario, fijó el valor del boleto en $ 73,80, muy lejos de los $ 29,90 que cuesta en nuestra ciudad.