Estarán listos la próxima semana. Cuestan el 30 por ciento de los importados y son simples de manejar. El proyecto, que ya tuvo el visto bueno del Anmat, es un ejemplo de la articulación público privada y llega en el momento justo para descomprimir la delicada situación de la salud en la provincia.

La Universidad Nacional de Rosario (UNR), a través de la empresa rosarina Inventu, donará la semana próxima 50 respiradores a la provincia de Santa Fe y la ciudad  pensados y fabricados en Rosario luego de que la Anmat le diera la aprobación. Los respiradores llegan en el momento más propicio, con el sistema de salud casi saturado. Y representan el trabajo que se puede lograr entre la universidad, la empresa privada y el Estado para lograr este tipo de trabajo en beneficio de los ciudadanos.

Franco Bartolacci, rector de la UNR, explicó que se pueden fabricar 50 por semana y para ello se asociaron con la empresa Peabody, gracias a la cual lograron la aprobación del Anmat.

Los respiradores rosarinos tienen varias ventajas respecto del resto. Una de ellas es que el costo es de un 30 por ciento de los que sale uno en el mercado. La otra es que fácil de usar, situación indispensable en un momento en que la falta de mano de obra es uno de los problemas fundamentales en el sistema de salud.  “El personal médico no necesitará ser experto en respiración mecánica para ponerlo en funcionamiento”.

Roberto Bisso, CEO de Inventu, y Simón Carpman, ingeniero mecánico y uno de los socios de la compañía, fueron quienes a partir de la pandemia diseñaron el proyecto y lo llevaron a la Universidad, donde encontraron el apoyo para desarrollarlo.

El 9 de abril se presentó en la sede de Gobernación en Rosario el prototipo de respirador artificial para la atención de la emergencia por covid-19.

Se trata de un equipo de alta tecnología, que es posible armar en la Argentina al 30 por ciento del costo de los importados. El respirador se fabricó en Corrientes y en Jujuy, provincias que ya tiene funcionando más de 150.

El proyecto no contaba con la habilitación de la Anmat, que dejaba libre a las provincias para su fabricación. Corrientes fue la pionera. Lo estudiaron expertos y se pusieron a armarlos con ingenieros y estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y la UNR. La firma Inventu cedió el proyecto, los manuales, y todo lo necesario para armarlo.

Para obtener la aprobación se asociaron con la empresa Peabody, que hizo la presentación y obtuvo la aprobación.

Bartolacci agradeció la colaboración del gobernador Omar Perotti, el intendente Pablo Javkin, el diputado Germán Martínez y al intendente de General Lagos, entre otros. También a los médicos Dario Souto, jefe de terapia intensiva en el Heca y Luis Cardonet, del Centenario.

Bartolacci destacó la gran alianza público privada para la construcción de este respirador, que marca un camino a seguir en su gestión. “Así debemos pensar la Universidad, ponerla al servicio de la sociedad con cosas necesarias”.

Graciela Utges, decana de la Facultad de Ingeniería, también destacó este tipo de asociaciones, ya que este respirador llega a la provincia en un momento fundamental.

Simón Carpman, en tanto, sostuvo que el proyecto se comience a fabricar es un mimo y un orgullo: “Sabíamos que eran buenos”.

Una lista de proyecto aguardan para transitar el mismo camino que el respirador. Inventu y la Universidad siguen planificando iniciativas para mejorar la vida de la gente, con esta articulación público privada que ya dio sus frutos.