La venta prevista de una escultura de mármol de Miguel Ángel de la Real Academia de Bellas Artes de Londres refleja los problemas financieros de los museos por culpa del coronavirus.

“Subastar a Miguel Ángel o perder 150 empleos”, fue el alarmante titular del periódico británico The Guardian. La crisis mundial ha abierto un profundo agujero en las cajas de los museos. Ahora se venderá incluso una obra maestra por las consecuencias de la pandemia del coronavirus. La escultura de mármol de 515 años de antigüedad, conocida como ‘Tondo Taddei’, es uno de los grandes tesoros del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de Londres.

Se dice que el pintor británico John Constable -un representante central del romanticismo británico- se sintió completamente deslumbrado por la obra maestra de Miguel Ángel en mármol. Cuando lo vio por primera vez en la Real Academia, dijo que era “una de las más bellas obras de arte que hay”, según la nota del Guardian.

La Real Academia de Bellas Artes de Londres.La Real Academia de Bellas Artes de Londres.

En 1829, esta única escultura de mármol del artista italiano llegó al Museo Británico originalmente como objeto de estudio, y fue obsequiado por una mujer de la nobleza llamada Lady Margaret Beaumont. El término renacentista ‘tondo’ se refiere a su forma redonda, y se cree que el relieve en mármol fue creado a principios del siglo XVI, durante la primera estadía del artista en Florencia.

Museos privados venden sus obras

Los alumnos de la academia deben ejercitar su capacidad de observación con esa obra, cuyo título correcto es ‘La Virgen y el Niño con el vestido de San Juan’. Pero los 110 millones de euros, según el valor estimado del Tondo Taddei, podrían salvar los puestos de trabajo de 150 empleados. La situación es difícil, también porque la Real Academia de Artes es una fundación privada, financiada por las entradas y el patrocinio. Una situación similar se suscitó en el Museo Rodin de París, que, al igual que la Real Academia, es un museo privado.

El Museo Rodin anunció ya en julio de 2020 que se desprendería de las obras del escultor francés después de que el número de visitantes se desplomó en un 70 por ciento. El Museo Rodin anunció ya en julio que se desprendería de las obras del escultor francés después de que el número de visitantes se desplomara en un 70 por ciento. Las obras en cuestión son réplicas en bronce según los moldes originales, reportó la cadena de televisión franco-alemana ARTE. Esta práctica de hacer réplicas de los moldes originales de Rodin para generar ingresos extra para el Museo de Rodin es bastante común, informó la directora del museo, Catherine Chevillot.

El Museo Rodin, en París.El Museo Rodin, en París.

En su calidad de institución privada, el Museo Rodin no se beneficia de los 614 millones de euros de ayuda directa a los monumentos, museos y catedrales que acaba de anunciar el presidente francés, Emmanuel Macron. Esta ayuda por la pandemia beneficia, por ejemplo, al Louvre, al Palacio de Versalles y al Museo de Orsay, que también sufren por la disminución de sus visitantes en un 40 a un 80 por ciento.

Ayudas del Estado no son para instituciones privadas

No solo en Europa, sino también en EE. UU., los museos están subastando obras debido a la crisis del coronavirus. Uno de ellos es el Museo de Brooklyn, de Nueva York. “Esto fue muy difícil para nosotros”, dijo la directora, Anne Pasternak, al New York Times el jueves (24.09.2020) . Doce obras serán vendidas en la casa de subastas Christie’s en octubre.

Pero: ¿se les permite a los museos vender sus obras de arte? Ese debate estuvo muy presente en el mundo de los museos durante mucho tiempo, ya que no todos ellos guardan sus tesoros culturales para siempre. En EE. UU. en 2019, es decir, incluso antes de la pandemia del coronavirus, el Museo Metropolitano de Arte Moderno, el Museo Guggenheim de Nueva York y el Museo de Arte Moderno de San Francisco vendieron importantes obras de sus colecciones en Sotheby’s. Con los millones de euros recaudados se iban a adquirir nuevas obras para hacer más variadas las colecciones.

Eso sería impensable en los museos alemanes, cuyas colecciones son propiedad del sector público. De acuerdo con sus estatutos, esos museos tienen la obligación de archivar, preservar e investigar. Está estrictamente prohibido vender una obra de arte con el fin de llenar las arcas vacías.