Las autoridades suecas parecen estar reconsiderando su enfoque notoriamente laxo para la contención de la pandemia, que ha contribuido a una de las tasas de mortalidad por coronavirus más altas del mundo.

A partir de este lunes, las autoridades sanitarias regionales pueden ordenar a los ciudadanos que eviten las áreas de alto riesgo como gimnasios, conciertos, el transporte público y los centros comerciales, según informó el diario británico The Telegraph. También pueden alentar a los residentes a evitar socializar con personas mayores u otras personas de alto riesgo.

“Es más una situación de confinamiento, pero un confinamiento localizado”, dijo a The Telegraph el Dr. Johan Nojd, quien dirige el departamento de enfermedades infecciosas en la ciudad de Uppsala.

Nojd explicó que la nueva política cae “entre las regulaciones y las recomendaciones”. Violar las pautas, por ejemplo, no resultaría en multas. Aún así, es un cambio significativo con respecto al manejo anterior de Suecia de la pandemia.

“Lo que sucedió en las últimas dos semanas es un movimiento hacia un modelo similar al que se ha utilizado en Noruega y muchos otros países”, dijo, por su lado, el Dr. Joacim Rocklov a The Telegraph. “Es muy obvio que es una nueva estrategia, pero aún así, los periódicos informan sobre ‘la estrategia sueca’ como si fuera la misma desde marzo”.

En marzo, el gobierno sueco limitó las reuniones públicas a 50 personas, pero la política dejó grandes lagunas: no se aplicaba a reuniones privadas y corporativas, ni a escuelas, centros comerciales y muchos otros lugares. Los restaurantes y bares nunca cerraron, y no se recomendó el uso de máscaras en la mayoría de los lugares.

La tasa de mortalidad per cápita de Suecia es de 58,5 por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo. Y desde principios de septiembre hasta principios de octubre, el promedio de casos diarios en todo el país aumentó en un 173%, con una intensidad mayor en ciudades como Estocolmo y Uppsala, informó la revista Time.

Estas áreas más afectadas son el motivo de la revisión de la estrategia flexible de Suecia. Nojd dijo al medio británico que está considerando decirle a la gente en Uppsala que no visite a las personas mayores y otras poblaciones vulnerables, y que evite hacer viajes innecesarios en transporte público. También mencionó la posibilidad de imponer toques de queda en los restaurantes.

Las autoridades suecas parecen estar admitiendo que es poco probable que se alcance la inmunidad colectiva sin una vacuna. Si bien los funcionarios han evitado llamar explícitamente a la inmunidad colectiva el objetivo de su enfoque de contención, los correos electrónicos obtenidos por periodistas muestran a funcionarios de salud pública de alto nivel discutiendo esa estrategia ya en marzo, aparentemente motivados por preocupaciones económicas, según reportó la revista Time.

Los estudios nacionales muestran que muchas menos personas han desarrollado la inmunidad de lo que esperaban los funcionarios, como lo demuestra el aumento continuo de infecciones. El epidemiólogo estatal sueco Anders Tegnell reconoció esa realidad la semana pasada.

“Creo que la conclusión obvia es que el nivel de inmunidad en esas ciudades no es tan alto como nosotros creímos”, dijo Tegnell. “Creo que lo que estamos viendo es en gran medida consecuencia de la propagación muy heterogénea que tiene esta enfermedad, lo que significa que incluso si ha habido muchos casos en algunas grandes ciudades, todavía hay grandes grupos de personas que aún no se han visto afectados”, agregó.