Ahora no se deberá esperar el resultado del hisopado para trasladar el cuerpo. En vista de acelerar los trámites para enterrar o cremar fallecidos por Covid, las empresas de servicios fúnebres acordaron con el Registro Civil de Rosario, el que más defunciones tiene en la provincia, para que ya no se espere el resultado del hisopado para trasladar el cuerpo.

En principio, mientras se aguarda la confirmación o negativa, se inscribe como causa de muerte “enfermedad” y se procede con todos los protocolos como si fuera positivo. Luego, una vez que está la respuesta del análisis, si es positivo el familiar concurre al Registro y hace una rectificación del trámite.

Esta simplificación de la burocracia agilizó enormemente los traslados, porque en un momento el test demoraba hasta 10 o 12 días y los cuerpos quedaban en la morgue, dando lugar a imágenes propias de países desbordados por la pandemia como la que se produjo en el Pami I. Hoy no se demora más de 24 o 48 horas desde el fallecimiento, permitiendo a las cocherías retirar los cadáveres y evitar esos cuellos de botella que comenzaron a producirse a partir de septiembre, cuando comenzó a elevarse el número de fallecimientos diarios.

“Creció la cifra de mortandad, pero la situación está controlada y no hay saturación. Las empresas estamos trabajando en conjunto con las autoridades de forma periódica, siguiendo muy de cerca los acontecimientos, porque esto es una cosa totalmente nueva y nos tenemos que ir adaptando. Por ahora podemos abastecer todas las necesidades”, comenta Luis Pinilla, integrante de la Cámara de Servicios Fúnebres de Rosario, que agrupa a 18 firmas locales.

El protocolo en caso de muerte por Covid establece traslado directo, sin escalas, desde el lugar de fallecimiento al crematorio o cementerio, donde el ataúd puede ir a nicho o tierra. Por lo general los sanatorios u hospitales están adecuados para tener sus morgues con cámara de frío, pero antes el difunto debía esperar el resultado del hisopado allí, una vez que estaba, el médico firmaba y recién ahí la cochería podía empezar a hacer la tramitación para inhumar o cremar. “Esto va a permitir que no tengamos otra vez esas imágenes de habitaciones llenas de cadáveres”, explicó Pinilla. Para fallecimientos por otras causas, los recaudos para que no ocurra la transmisión son ceremonias velatorias limitadas a dos horas con participación de hasta 10 personas.

Si bien el también vicepresidente de la asociación provincial admite que el proceso no es tan ágil como era antes, porque hay que tomar todas las prevenciones, todo está funcionando correctamente. “La Dirección General de Cementerios hizo un buen mantenimiento al crematorio y está andando bien”, dijo. En el lugar hay dos hornos, que creman 6 o 7 cuerpos por día, ya que cada una toma unas 3 horas. En tanto, en Granadero Baigorria, San Lorenzo o Villa Constitución, hay crematorios privados.

Respecto de las complicaciones de la actividad, Pinilla dijo que los insumos están sufriendo fuertes subas con los sacudones del dólar, ya que hay productos dentro de los ataúdes que son importados. Por ejemplo, las cajas metálicas internas son de zinc, el sellado se hace con productos químicos producidos en el extranjero o estaño, y los guantes de látex son importados. Si bien algunos componentes se están fabricando en el país, como barbijos o mamelucos, todo lo que está en una gama de calidad superior subió muchísimo los costos.