Asesinan en un atentado al Gran Mufti de Damasco. El líder asesinado trabajó en varios acuerdos de reconciliación entre el Gobierno y los grupos armados opositores sirios.

Un atentado con explosivos ha acabado con la vida de una de las figuras religiosas más importantes del oficialismo sirio. Sheij Mohamed Adnan Afyuni, Gran Mufti de Damasco, perdió la vida este jueves, según la agencia gubernamental SANA, con una bomba plantada en su coche en Qudsaya, a las afueras de Damasco. Ningún grupo ha reivindicado el ataque.

El Ministerio de Fundaciones, a cargo de las instituciones religiosas del país, ha lamentado el “martirio” del clérigo, responsable de los devotos de la capital del país. Como tal, había oficiado varios rezos en los que había participado el presidente sirio, Bashar Asad. Aparte, tenía el cargo de secretario general del Centro Internacional Islámico Sham contra el Terrorismo.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una de las organizaciones que informan de lo que sucede dentro de siria, ha recordado que el religioso, uno de los referentes islámicos del país, trabajó en acuerdos de reconciliación entre el Gobierno y los grupos armados opositores atrincherados en el cinturón damasceno.

El atentado no tiene autor conocido por el momento, una tónica cada vez más habitual en los periódicos episodios de violencia que suceden en las zonas controladas por las fuerzas oficialistas. Aunque el autodenominado Estado Islámico ha reivindicado actos así en el pasado, otros grupos armados, entre ellos incluso algunos supuestamente ‘reconciliados’, o la delincuencia común podrían estar detrás.

Aunque los alzados, especialmente aquellos que recibieron más financiación por parte de las monarquías del Golfo pérsico, se han caracterizado por su islamismo suní extremista, las figuras religiosas suníes que se han mantenido fieles al oficialismo han estado, por ello, en la mirilla de los radicales.

En marzo de 2013, cuando apenas se cumplían dos años de la todavía inacabada y sangrienta guerra de Siria, un atentado suicida contra una mezquita de Damasco acabó con 41 personas. Entre ellas estaba Sheij Mohamed Said Ramadan Buti, ex imán de la Gran Mezquita Omeya y uno de los más feroces religiosos partidarios del poder baazista. Asad culpó a sus opositores de aquella matanza.

Este último golpe coincide con una intensificación de la ofensiva gubernamental para arrebatar a los rebeldes su último bastión en Idlib. Turquía, que patrulla la zona en virtud de una tregua pactada con Rusia, había comenzado a replegarse estos días de algunos puestos de control. La oposición ha respondido con proyectiles sobre zonas gubernamentales a ataques similares sufridos esta semana.